El peculiar automóvil de Chrysler se convierte en un «carrerista» con 210 caballos de potencia
El PT Cruiser GT combina el carácter deportivo con un peculiar diseño retro
Un discreto alerón trasero y el sobredimensionado equipo de rodaje, las claves estéticas
Chrysler pone un punto de inflexión en la retromanía PT con la adopción de un cuatro cilindros turboalimentado que entrega 210 caballos y es capaz de impulsar al abuelo Cruiser (sólo en lo estético...) hasta los 200 por hora y de dejar clavado el crono en los 7,5 segundos cuando se trata de acelerar de cero a cien. Con estas premisas, cualquiera diría que hablásemos de un drástico deportivo, incluso de un carrerista dos puertas. Nada más lejos de la realidad. Seguimos hablando -y que sea por muchos años- de la actualización de la apuesta PT con la que el fabricante americano sorprendió al mundo hace ya algunos años y que, a tenor de lo visto, continúa gozando del favor de un publico ávido de sensaciones estéticas, y funcionales, inspiradas en algunos de los más bellos, y antañones, trazos que, en la década de los cincuenta, formaron algunas de las más sugestivas pléyades automovilísticas del momento. Sin perder un ápice de esa particular sugestión, el PT Cruiser GT (esta es su denominación exacta) se convierte en un automóvil capaz de plantarle cara a muchos deportivos puros con, además, un sonido -musicalidad- de escape digno de los 210 caballos que se alojan bajo su puntiagudo capó. Las redondeces siguen presentes en unos exclusivos trazos y sólo un par de pinceladas, alerón y llantas de 17 pulgadas, avisan de lo que viene. Gracias a los soplidos de un turbo de alta presión y dotado de intercambiador térmico, los 2.4 litros del cuatro cilindros multiválvulas son capaces de elevar al PT a cotas dinámicas, y prestacionales, que muy poco -o nada- tienen que ver con las de sus demás congéneres de gama. Y ello, sin que el Cruiser GT llegue a convertirse en un desbocado automóvil capaz de poner en apuros a su conductor. Muy al contrario, la entrega de potencia resulta tan efectiva como civilizada por, como el lector ya habrá imaginado, una evidente progresividad del turbo en sus soplidos . El complemento, como en los demás modelos de la gama, una excelente caja Getrag (manual de cinco marchas) capaz de soportar, sin protestas, las veleidades de una aguja del cuentavueltas bastante proclive a jugar con la zona roja de la circunferencia... siempre tan redonda y evocadora. Salvo por unos tarados específicos en la amortiguación, los demás parámetros del bastidor del Cruiser GT no varían, consiguiéndose, con el concurso del ahora generoso equipo de rodaje (llantas de 17 y gomas de 205 en perfil 50), una velocidad de paso por curva más cercana a la de un drástico deportivo que a la del habitual retro PT. Con un equipamiento tan completo (ABS, control de tracción, airbag frontales y laterales, control de velocidad de crucero, radio CD...) como el que nos tiene acostumbrados el fabricante, sólo la pintura metalizada (330 euros de sobreprecio) se contempla como opción, mientras en el interior se adoptan detalles exclusivos para estas versión (cromados en el volante y pomo de palanca, siglas GT en el salpicadero y alfombrillas). En suma, sugestión añadida para un coche al que ni siquiera le faltaba esto para seguir gustando, aunque... a quien amarga un dulce.