Diario de León
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ANTONIO CASADO
León

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SEGURIDAD, palabra de moda. Recurrente en el nuevo orden internacional con guión americano: su Doctrina Estratégica Nacional, elaborada por los equipos de Bush un año después de los atentados del 11 de septiembre. La palabra y la noción se han instalado también en el discurso político y legislativo de las Naciones. La palabra no se le cae de la boca a los protagonistas de las Azores (marzo del 2003). Y suena donde antes sonaban preferentemente otras como «paz», «cooperación», «diálogo», «diplomacia» o «legalidad». Se habla de «psicosis». O sea, una representación del miedo a lo que no existe, o existe sólo en la mente averiada. ¿Estamos forjando una mente colectiva averiada por el miedo? La pregunta no es retórica. Brota de forma natural ante el hecho recientemente comprobado de que hasta los apellidos -y no digamos el trazo racial- eran sospechosos en la lista de pasajeros de un vuelo europeo con destino a los Estados Unidos que finalmente fue cancelado. El Gobierno norteamericano advierte de que las nuevas medidas de seguridad aérea se prolongarán durante años. De esto hablará nuestra ministra de Exteriores, Ana Palacio, en sus conversaciones con Colin Powell, aunque aquella declaró antes de partir que en España no se van a tomar medidas adicionales para garantizar la seguridad en vuelo. Se refiere, entre otras cosas, a esa iniciativa rechazada por los profesionales españoles de la navegación aérea que consiste en embarcar a agentes policiales provistos de armas de fuego en las cabinas de los pasajeros. Hace unos días, ciento treinta y cinco turistas franceses murieron al estrellarse su avión sobre el Mar Rojo. Parece que se trató de un fallo técnico, ¿pero quién detiene la sospecha de atentado terrorista cuando se inocula con tanta eficacia el terror a los pilotos suicidas? Ni el mismísimo Vaticano se libró hace unos días de la psicosis del 11 de septiembre, tras los conocidos e imprudentes comentarios del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi. Uno cree que la obsesión por la seguridad nos está volviendo más inseguros a todos. Los vuelos cancelados, la misma polémica sobre las armas a bordo, la facilidad con que el riesgo exagerado acabará ocultando el riesgo real, el atropello a los derechos del ciudadano.

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