Massachusetts debate restringir el matrimonio a heterosexuales
La legislatura de Massachusetts debate la posibilidad de enmendar la Constitución de este estado de EE.UU. para restringir el concepto de matrimonio a la unión de heterosexuales, en contra de lo decidido por su Tribunal Supremo. En el debate, que se prolongará durante varias horas, se contempla también permitir que las parejas homosexuales constituyan «uniones civiles». En Boston, a las puertas del Senado, unas 4.000 personas, rodeadas de un amplio despliegue policial, llevan tres días expresando su posición con eslóganes, pancartas, banderas multicolores y mucha pasión. «La legislatura no puede incluir ahora el término de uniones civiles en la Constitución. Se ha de prohibir tanto el matrimonio como la unión civil entre homosexuales, aceptar otra cosa sería legitimar una unión que se desvía de lo normal», afirmó a Laurie Letourneau, presidenta de Voces a Favor del Matrimonio Tradicional. Massachusetts, considerado el estado más liberal de Estados Unidos, es el centro de este debate tras la reciente decisión de su Tribunal Supremo de considerar constitucional el matrimonio entre personas del mismo sexo. El debate se ha extendido por EE.UU. hasta el punto de que ayer la Casa Blanca ha tenido que negar que el presidente George W. Bush vaya a respaldar una enmienda constitucional que prohíba la unión de homosexuales, pese a la presión que han ejercido en este sentido grupos conservadores. Dos años para debatir Barney Frank, que representa a Massachusetts en la Cámara baja de Estados Unidos y es el único congresista abiertamente «gay», dijo hoy sentirse tranquilo porque Massachusetts tiene dos años para debatir el tema, antes de que el matrimonio entre homosexuales se legalice o se prohíba en las urnas. Franks se refería a que, según la enmienda, la decisión tanto de restringir el concepto de matrimonio a las parejas heterosexuales como la de «reclasificar» las uniones de personas del mismo sexo en «uniones civiles» no entraría en vigor hasta el año 2006, después de que la enmienda constitucional sea votada por los ciudadanos. La votación de ahora es posible que no deje satisfecho a nadie, ni a la Iglesia ni a los ciudadanos.