La seguridad laboral y la persecución del terrorismo son los otros objetivos del nuevo fiscal general
Pumpido centra su política en la lucha contra la violencia de género
El magistrado insiste en la necesidad de reforzar la Fiscalía como un órgano independiente
«La imparcialidad como principio y la lucha contra la violencia terrorista, la violencia de género y la inseguridad en el trabajo como primeros objetivos». La frase condensa el proyecto que se propone acometer el nuevo fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, que ayer tomó posesión del cargo en el Tribunal Supremo; con ella, quiso dejar claro desde el primer día que en el Ministerio Fiscal se abre una nueva etapa y que pretende marcar distancias con la labor realizada durante siete años por su antecesor en el cargo, Jesús Cardenal. Conde-Pumpido explicó en su primera comparecencia pública que «pondré mi máximo esfuerzo en que el Ministerio Fiscal actúe siempre con plena objetividad e independencia, en defensa de la ley y de los intereses de los ciudadanos» y reiteró que «la imparcialidad será, por tanto, mi primer objetivo». El jefe de la Fiscalía añadió que «mi segundo objetivo será reforzar el Ministerio Público, dotarlo de sentido institucional, como órgano esencial del Estado». Recordó que el Estado de Derecho se caracteriza por «la sumisión de todos al imperio de la ley» y que al Ministerio Público «le corresponde, como función esencial, defender la ley, procurando la sanción de los que la vulneran». El magistrado insistió en la necesidad de reforzar la Fiscalía como un órgano independiente, «porque reforzando el Ministerio Fiscal se refuerza la seguridad, que es un derecho fundamental de todos los ciudadanos». A lo que añadió que «sin seguridad no hay libertad». Tres líneas prioritarias La segunda parte de su declaración de principios la dedicó a lo que describió como sus prioridades en el cargo. La principal es la erradicación de la violencia y, sobre todo, la persecución del terrorismo, «que constituye el más grave peligro que acecha a nuestra sociedad». Como primera medida, anunció que «reforzaremos el área que se ocupa del terrorismo islámico». La segunda prioridad del fiscal general será «enfrentarnos a la violencia de género, lamentablemente enraizada en nuestra sociedad». Conde-Pumpido indicó que este tipo de violencia tiene su origen en la desigualdad, ya que es una expresión de la dominación entre sexos, por lo que para erradicarla hace falta conseguir la igualdad real entre hombre y mujeres, mediante la educación, la prevención y la sensibilización social. No obstante, cree que «también es indispensable una reacción penal contundente, en lo que esta Fiscalía General se va a empeñar». Su tercera prioridad es la sanción de la inseguridad en el trabajo, ya que «España es lamentablemente uno de los países europeos con un índice más elevado de siniestralidad laboral». Conde-Pumpido entiende que el elemento fundamental para desterrar esta lacra es la prevención, pero también cree que «esta prevención sólo se obtendrá cuando el incumplimiento de las normas esenciales de seguridad sea sancionado adecuadamente». Por ello, «esta Fiscalía va a proponer una enérgica reacción penal frente a los delitos que ponen en peligro la seguridad laboral».