El nuevo portaestandarte de la marca del león ofrece su gama en España desde los 19.810 euros
Peugeot eleva el listón con el 407
Habrá más: carrocerías SW y coupé, además de un potentísimo gasóleo de seis cilindros 1397124194
Tal parece que a Peugeot le hubiera picado el bicho de su amor propio o quizá se haya visto herido en el idem... lo cierto es que los ingenieros de la marca del león se han lanzado, y lanzan, a la conquista de un nuevo reto: abrumar en el segmento de los medio-altos (se diría más de lo segundo) con una realización que enamora a primera vista... y confirma el encanto nada más sentarse al volante. El Peugeot 407, que desembarca estos días en los concesionarios, se resume -aunque sea mucho resumir- en una berlina de cuatro puertas, maletero separado y que casi alcanza los 4,70 de largo y con aspecto de coupé... por mucho que el tal auténtico coupé también tenga -tendrá- cabida en una gama que contará a su vez con una preciosa -¿más que la berlina?- carrocería SW (el familiar de techo acristalado) esperada para finales de año en nuestro mercado. Lo de Peugeot con el 407 acabará siendo todo un hito en el estilismo de las, hasta ahora, sosas berlinas del segmento medio; uno de los escalones más competidos del mercado y donde el fabricante francés espera colocar 300.000 unidades en año completo (32.000 de ellas en España). Una generosa boca de refrigeración se enseñorea del frontal cuyos faros, en poderosa lágrima casi ocupan la mitad de las aletas y donde, también, el emblema del león rampante sube -hasta romper- con la línea del capó. Así dicho, puede parecer farragoso... basta observar el retrovisor para sentir, cuando se acerque un 407, la sensación. Los de la zaga son, quizá, unos trazos más conservadores -y eso que serán los que más vean sus oponentes- sin decir con esto que no estén a la altura de las circunstancias estilísticas de un conjunto, insistimos, que rompe... con la pana . Es verdad que lo de la línea coupé, con gran parabrisas, techo y luneta tan tendidos como si realmente de un auténtico deportivo se tratase, tiene sus servidumbres: un maletero algo menos grande que el del antecesor 406, aunque la contrapartida está en una rueda de repuesto de tamaño normal. Motores y prestaciones El capítulo mecánico es otra de las guindas del nuevo 407. No tanto por sus ya conocidos motores, que también, cuanto por elementos como las suspensiones trianguladas, realizadas en aluminio y con la impronta deportiva que nace de la herencia conseguida por el fabricante con el 406 vencedor en el campeonato alemán de Superturismos de 1997. Pare que luego algunos incrédulos pregunten para qué sirven las carreras... pues, para eso, para adaptar sus vanguardistas tecnologías a los coches de calle. La caja automática, con también modo secuencial, de 6 marchas es todo un regalo para la conducción. Precisa y sumamente prestacional, se muestra como la solución ideal para la versión gorda del 407, el V6 de 3.0 litros multiválvulas de 211 caballos: 9,2 segundos en aceleración de cero a cien y 235 por hora de punta, cuya media de consumo no supera la decena de litros. Por lo demás, la amplia gama del nuevo 407 propone otros cinco motores; tres de gasolina (cuatro contando el V6) con potencias de 117, 136 y 158 caballos, amén de dos gasóleos, ambos multiválvulas, el pequeño 1.6 HDi (110 CV) y el más potente HDi de 136 caballos unido a una caja manual de 6 velocidades. Quiza se quedan algo justos de potencia, aunque se espera la llegada del poderoso 6 cilindros HDi de 200 caballos; aunque el hueco tampoco se cubrirá. Un gasóleo de 150-160 caballos hubiera sido lo suyo para la envergadura de nuestro protagonista. En definitiva, que Peugeot ha vuelto a subir el listón de las berlinas medias con un coche agradable y fácil de conducir, bien terminado y equipado y con evidentes posibilidades para seguir haciéndose con el corazón de los incondicionales... y de quienes puedan comenzar a serlo. Si la envidia es tan mala como dicen... Peugeot sigue cultivándola.