Por primera vez, 14 reclusos pujaron desde el patio de la residencia de ancianos San José (Corredera) el paso del Cristo de la Esperanza.
La llegada del Cristo del Perdón a la plaza de la Catedral levanta mucha expectación entre el público.
Los romanos representan a la justicia con la que se apresó a Jesús en Jerusalén hace casi dos mil años.
Los niños y niñas portan el emblemático farol con luz blanca en recuerdo al origen ferroviario de la cofradía.
Entre los tejados del caso antiguo de León y los capillos de los papones se divisa la imagen de Jesús.
El Cristo de la Esperanza, pujado por 14 reclusos, cruza La Rúa.
La banda de música de Dulce Nombre de Jesús cerraba el cortejo, con los representantes de la Corporación y la comitiva de abades de las cofradías leonesas.
Un grupo de hermanas sigue la procesión del perdón desde un balcón.
Las sinuosas calles de León dan un encanto especial al paso de las procesiones.
El abad, Ángel Carlos Carbajo, escenificó ante el Locus Apellationis (escultura de la portada de la Catedral, donde se impartía justicia en la ciudad) la solicitud «del perdón en forma de indulto»
Antes de cruzar la Plaza de Regla, el joven perdonado se detuvo unos frente al paso del Cristo de la Esperanza para encontrarse y saludar a quienes han sido sus compañeros en el penal de Mansilla.
El concejal, Javier Chamorro, el vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Alfredo Prada y el alcalde de León, Francisco Fernández, estuvieron presentes en el acto del perdón.
El indultado, en la imagen atendiendo a los medios, es un joven bañezano de 23 años que ya ha cumplido una cuarta parte de la condena por un delito de tráfico de drogas.
Un grupo de mujeres puja el paso de la Madre de la Paz.
La gente arremolinada en la Corredera aplaudió su salida y no pasó por alto los pies descalzos y mortificados por el asfalto que conducían los pasos de varios hermanos y hermanas.
En la cofradñia del Cristo del Perdón hay papones de todas las edades, lo que garantiza el relevo generacional entre sus hermanos.
Una niña no parece estar muy de acuerdo con el paso de los tambores.
Entre las numerosas personas que se acercan a las distintas procesiones que en estos días tienen lugar en la ciudad de León a algunos les da por hacer acrobacias.
La cofradía del Santo Cristo del Perdón cuenta actualmente con 850 hermanos y hermanas, la mayor parte de los cuales participan en la procesión del Martes Santo.
Esta cofradía no basa su cometido en pedir justicia, sino misericordia. Por eso, proponen el indulto de presos que no hayan cometido delitos de sangre y cuya liberación no cause alarma social.
Un año más, el perdón se hizo justicia.
La tradición indica que el abad se dirija al seminario, llame tres veces a la puerta y entre para recoger y acompañar al reo en sus primeros pasos hacia la libertad, que encuentra en el pórtico de la catedral.