Cosas de aquí y de allá | El viaje de «Pepsi»

En carretilla a Santiago

«Pepsi» tiene las patas dañadas por el asfalto del Camino y apenas puede andar. Sus amos, una pareja alemana, han decidido llevarlo sobre ruedas para no tener que abandonarlo

«Pepsi» posa en su peculiar medio de transporte en el que hace el Camino junto a sus amos

Publicado por
Dolores Cela - el cebreiro
León

Creado:

Actualizado:

El animal, según su ama, tiene las patas dañadas por el asfalto y las piedras del Camino. Pepsi tiene nueve años y ya acusa la edad. Va subido en el vehículo como un gran señor, pero cuando la cuesta es demasiado pronunciada, como la que conduce al alto del Poio, se baja para que su amo no tenga que realizar un sobre esfuerzo. El dueño de Pepsi , que lleva una gruesa y larga trenza rastafari, no habla castellano, pero su pareja, sí. La primera impresión al ver la imagen de los peregrinos con sus mochilas y el perro tumbado a lo largo de la chapa es suponer que el animal está enfermo o herido y a la cronista se le escapa un «pobrecito, ¿está enfermo?». La respuesta de la chica no se hace esperar. «Po-brecito él -dice refiriéndose a su acompañante-, que es el que tiene que empujar». La pareja no se deja fotografiar, pero permiten que se inmortalice a Pepsi . Están cansados de ser el blanco de las cámaras de peregrinos y no peregrinos, asegura la joven alemana, que añade que el can convive con ellos desde que era un cachorro y que ahora no podían dejarlo abandonado por este problema de patas. Así que compraron la carretilla, le pusieron un refuerzo de madera a mayores y unos contrapesos, porque Pepsi no está precisamente delgado. Del mismo parecer que el amo de Pepsi no es el grupo de chicas que dejó abandonado a un cachorro a la puerta del albergue hace unos días. Lo amarraron a un árbol y se marcharon. Alguien lo desató y el perro estuvo varios días olisqueando a los inquilinos de la hospedería, posiblemente en busca de sus dueñas. Muchos peregrinos viajan con su mascota. Las hay de todo tipo, aunque fundamentalmente son perros o animales que ayudan a transportar el equipaje, como burros, caballos o dromedarios. Manolo, el vigilante de la pa-lloza museo, recuerda el paso de una pareja de peregrinos, ella en avanzado estado de gestación, acompaña de dos burros, un macho y una hembra preñada. Por los periódicos supieron en El Cebreiro que ambas habían parido nada más llegar a Santiago, donde también les pusieron una multa por dejar a los borricos pastando en un jardín, así sin más.

Cargando contenidos...