Unos 15 miembros volvieron a instalarse en el lugar izando la bandera del colectivo en el tejado
El movimiento «okupa» regresa a la fábrica barcelonesa Hamsa Una enferma de cáncer gana 30 millones de euros en la lotería
El edificio abandonado ya había sido desalojado por la policía el pasado miércoles

Iris, rodeada de su familia, sostiene el cheque millonario
Un grupo de okupas regresó este sábado a la fábrica Hamsa del barrio de Sants de Barcelona que había sido desalojada el pasado miércoles por la policía nacional. Hacia las 6.30 horas de la madrugada, unos 15 miembros del colectivo okupa se volvieron a instalar en la fábrica Hamsa izando la bandera del movimiento en el tejado. Alentados por otros 20 jóvenes que les animaban desde el exterior, los okupas cerraron las entradas que daban acceso a la fábrica aunque reciben agua y otros productos a través de una cuerda que utilizan desde el tejado. Un portavoz del grupo aseguró que la medida se engloba dentro de una serie de actos de protesta por el desalojo ocurrido durante la madrugada del pasado miércoles y advirtió que su intención es quedarse en la fábrica a pesar de que el edificio está en mal estado después de haberse iniciado los trabajos para su demolición. El desalojo de la fábrica provocó una manifestación el mismo miércoles por la tarde, que acabó con numerosos destrozos en el mobiliario urbano, cinco personas heridas y un detenido. Al margen de la reocupación del espacio, los integrantes del movimiento volvieron a manifestarse este sábado por la tarde por las calles del barrio de Sants ante la atenta mirada de los efectivos policiales. A pesar de que fuentes de la Guardia Urbana restaron importancia a la reocupación del espacio señalado en el que los jóvenes permanecían, la policía nacional controló la zona durante el día con un par de patrullas con agentes de paisano. La fábrica Hamsa fue ocupada el mes de marzo de 1996. Con la ayuda de Arquitectos sin Fronteras, los okupas rehabilitaron una parte de la fábrica metalúrgica para convertir el espacio en un centro social autogestionado, referencia de este movimiento en Barcelona. El desalojo del miércoles suscitó diferentes opiniones entre diversas asociaciones del barrio. Algunas lo calificaron como una pérdida importante mientras que otras se felicitaron por la actuación policial recordando que hacían mucho ruido y molestaban al vecindario. A nivel ideológico, el movimiento okupa se caracteriza por la heterogeneidad, pese a enmarcarse dentro de la izquierda radical, se articula en base a distintas corrientes tomadas del nacionalismo, el anarquismo o el comunismo. De todos modos, existe un denominador común, el cuestionamiento profundo del sistema económico, político y social imperante de la imposición, por un consenso que tiene como sujeto a la mayoría y no al individuo, del pensamiento único y de la democracia representativa como sistema de gobierno. Se trata de un pensamiento crítico con las sociedades actuales que conduce a un replanteamiento de las relaciones individuales y colectivas. El futuro del recinto pasa por la construcción de una plaza de tres mil metros cuadrados sobre un aparcamiento y 36 viviendas. Un ama de casa británica enferma de cáncer de garganta ha batido un récord al ganar 30,1 millones euros (36,9 millones de dólares) en la Lotería Nacional del Reino Unido, después de guardar el boleto en un armario durante semanas sin reparar en su enorme suerte. Iris Jeffrey, de 58 años y residente en el conflictivo barrio protestante de Shankill Road en Belfast (Irlanda del Norte), es una aficionada al bingo que jamás había ganado nada en su vida y que llevaba un decenio jugando con la misma serie numérica a la lotería. El pasado julio volvió a probar suerte y compró un boleto en un supermercado que el día 14 de ese mes resultó ganador de un premio acumulado de 30,1 millones de euros, el mayor que obtiene una sola persona en los diez años de historia de la lotería británica. Sin embargo, la señora Jeffrey andaba muy ocupada con sus sesiones de quimioterapia para combatir el cáncer y no revisó su boleto, mientras los responsables de Camelot, empresa gestora de la lotería, se volvían locos tratando de localizar al ganador. La agraciada, según publica hoy la prensa británica, decidió chequear su billete tras escuchar en la televisión que alguien de Irlanda del Norte aún no había reclamado el jugoso premio. «No reconocí los números ganadores como los míos y le pedía a mis hijas que los comprobaran por mí, pero no me entusiasmé demasiado cuando me di cuenta de lo que había ganado, me tomé un vaso de leche y me fui a la cama», explicó la señora.