El primer día sin tabaco en el Congreso se llevó con buen humor
El primer día de vigencia de la prohibición de fumar en el Congreso pilló a diputados, funcionarios y periodistas recién incorporados al trabajo tras las vacaciones y en líneas generales la nueva situación fue aceptada por todos a la espera de que el comienzo de los plenos ponga a prueba los nervios. El médico del Congreso, Pedro Górgolas, se mostró convencido de que la prohibición no supondrá excesivos problemas para los fumadores y además se ha puesto a disposición de las personas que trabajan en el Palacio de la Carrera de San Jerónimo el tratamiento con sustancias sustitutivas de la nicotina. «En los edificios parlamentarios sólo está permitido fumar en las zonas especialmente habilitadas» es la lacónica advertencia que aparece en algunos carteles instalados en los principales accesos al Congreso, el problema, según algunos de los afectados, es que esas zonas especialmente habilitadas son pequeñas e insuficientes, ya que se ha acotado un pequeño espacio en la cafetería y otro en el extremo de un pasillo en la segunda ampliación. Una tercera opción es el patio que separa el Palacio del Congreso de la ampliación y allí se congregaron hoy casi todos los resistentes a dejar de fumar, acompañados hoy por el buen tiempo, pero mayoritariamente decididos a seguir haciéndolo cuando llegue el frío. Es de esperar que para entonces se haya puesto remedio al inconveniente colateral que hoy se puso de manifiesto, ya que allí sólo hay un cenicero. El carácter ejemplarizante de esta decisión es uno de los argumentos al que casi todos recurren para aceptar esta medida, acordada por la Mesa de la Cámara en junio pasado, tras varios años en los que se habían rechazado iniciativas similares, en las que destacó el ya ex diputado de CiU Ignasi Guardans.