| Crónica | Mujeres y discapacitadas |

Doblemente discriminadas

Tres millones y medio de personas sufren discapacidad en España, el 58% de ellas son mujeres. La suma de ambos factores las deja expuestas a padecer una doble discriminación

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Mónica Lara - madrid
León

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En España, 3,5 millones de personas sufren algún tipo de discapacidad. Dentro de este colectivo, el 58% del total son mujeres. La confluencia de dos factores, el género y la discapacidad, hace a estas personas particularmente vulnerables y las deja expuestas a una doble discriminación. A diferencia de otros grupos, las mujeres con discapacidad carecen de recursos legales eficaces que las protejan de conductas discriminatorias, traducidas en mayores índices de desempleo, salarios inferiores, menor acceso a los programas y servicios dirigidos a mujeres en general y mayor riesgo de padecer situaciones de violencia y todo tipo de abusos. María Soledad Arnau es miembro de la Cátedra Unesco de Filosofía para la Paz de la Universidad Jaume I de Castellón y sufre una discapacidad física severa, con un grado del 85%, que la obliga a ser completamente dependiente. Arnau considera que la situación de la población femenina con discapacidad en España «es bastante peor que la de otros países». «En los países nórdicos, por ejemplo, se trabaja mucho más sobre los derechos de las personas con discapacidad. Mientras que allí existen políticas sociales, las de aquí son más asistenciales. Esto determina que las mujeres se vean privadas de sus derechos, más incluso que los hombres», explica. A pesar del atraso de España, esta filósofa de 31 años reconoce que «la situación ha mejorado en los últimos años». «Es un avance que ahora al menos se debata el tema», añade. Imagen estereotipada Tradicionalmente la sociedad ha tendido a aislar y a segregar a las mujeres con discapacidad y, a pesar de los avances de los últimos años, este tipo de discriminación persiste en muchos ámbitos. Arnau prefiere hablar de «responsabilidades» antes que atribuir culpas a nadie. «Por ejemplo, los medios de comunicación tienen mucho que ver con la percepción de este colectivo, porque nunca presentan a las mujeres con discapacidad en cuestiones positivas». Esa imagen estereotipada también se relaciona con el rol que la sociedad sigue atribuyendo a la mujer. «Todavía se entiende que tiene que ser reproductora, madre y buena amante», comenta Arnau. Sin embargo, la población femenina con discapacidad en muchas ocasiones «no puede asumir estos roles», circunstancia que redunda en esa percepción llena de prejuicios. La filósofa se muestra crítica con el feminismo español, cuya actuación, dice, «deja mucho que desear, pues excluye de su discurso a las mujeres con discapacidad, lo que no deja de ser irónico en un movimiento feminista». No obstante, los datos disponibles revelan que aún queda mucho por hacer. Si los discapacitados triplican la tasa de desempleo con respecto a las personas sin discapacidad, las mujeres de este colectivo doblan la tasa masculina. La denominada «violencia de género» afecta especialmente a las mujeres con discapacidad que, como dice Arnau, «tienen un plus de vulnerabilidad». Tanto en Europa como en España, alrededor de un 40% de este colectivo sufre o ha sufrido alguna forma de violencia. Sin embargo, los programas y leyes impulsados por los Gobiernos en relación a la violencia contra las mujeres no tienen en cuenta las peculiaridades de este sector.

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