Los candidatos comercializan sus productos a través de tiendas oficiales al servicio del marketing, como es el caso de Bush que ha dispuesto tres colecciones al gusto de los usuarios.
El modelo W2004, que capta la inicial del segundo nombre de Bush es la más discreta y elegante.
No se puede decir lo mismo del elenco de artículos inspirados en la tierra natal del presidente.
Nadie escapa a la sobredosis de marketing, ni los perros ni los más pequeños, que pueden comer con un babero de apoyo a la candidatura demócrata...
...y degustar sus suculentas papillas en platos con mensaje.
Para jugar a las cartas personalizadas con caras de Kerry no es necesario desplazarse a las Vegas. Aquí el comodín no es buen negocio, porque tiene la cara de los candidatos republicanos.
La sofisticación de los asesores demócratas les ha llevado a comercializar todo tipo de productos para organizar fiestas, confeti, guirnaldas y globos políticos.
Bush, por su parte, se queda con aficiones menos populares. es posible jugar al golf con pelotas de su candidatura.
El colmo del merchandising es que los candidatos han diseñado packs que incluyen numerosas piezas que hárán las delicias de los coleccionistas.
Al igual que estas sandalias con las que los representantes de Pensilvania asistieron a la Convención Republicana para denunciar la actitud oscilante de Kerry.
Por nueve euros se puede disfrutar de un vídeo en el que Bush sale bastante mal parado a la hora de resolver operaciones matemáticas.
El colgante inspiración Vietnam, es uno de los objetos de culto pro demócrata que se puede encontrar en la página web del candidato.
Algunos ideólogos han reinventado incluso los juegos. El Kerrypoly versiona el tradicional Monopoly donde se salta por las numerosas propiedades del "Rey del ketchup".
Otras piezas más tradicionales de la campaña vuelven, como los muñecos de goma...
...y las viñetas de los ilustradores. Ahora pueden quedar impresas en camisetas y otras prendas.
El colmo es esta maquinita con la que el elector maneja a la copia animada de los candidatos por una serie de pantallas. Otra cosa es el precio.