La ciudad aragonesa se impuso tras una intensa labor diplomática a Trieste (Italia) y Salónica (Grecia)
Zaragoza logra su sueño y acogerála Exposición Internacional del 2008
La inversión será de 1.500 millones de euros y el Gobierno aportará el 70%
Fernández de la Vega, Juan Alberto Belloch y Marcelino Iglesias, tras conocer la elección en París
Zaragoza consiguió ayer el pasaporte para afianzarse con pie firme en el siglo XXI. Los pronósticos se cumplieron y será la sede de la Exposición Internacional 2008 (un escalón inferior a la Universal de Sevilla), tras derrotar a las otras dos aspiran-tes, Trieste (Italia), y Salónica (Grecia). La organización de la muestra, bajo el lema Agua y Desarrollo Sos-tenible, catapultará a la capital del Ebro ha-cia un nuevo modelo urbanístico. El suspense mantuvo en vilo hasta el final a la representación oficial española. Al frente, la vicepresidenta primera del Gobierno, Maria Teresa Fernández de la Vega y el Ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos. Junto a ambos, Marcelino Iglesias, presidente de la Diputación arago-nesa, y el alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch. Los 97 países representados en la Oficina Internacional de Exposiciones (BIE), entidad organizadora de las Exposiciones Universales e Internacionales, tuvieron que agotar las dos votaciones previstas por el reglamento. Las primera dejó fuera a la candidatura más débil, la griega, pero ninguna de las otras dos obtuvo los dos tercios de los votos exigidos para ganar en primera instancia. En la segunda y defi-nitiva ronda, Zaragoza obtuvo 57 votos, más de la mitad mas uno exigida. Clamor popular Fue en ese momento cuando la multitudinaria delegación española rompió en un clamor de gritos, abrazos y algún que otro llanto emocionado. Tampoco faltaron el repique de decenas de castañuelas, repartidas por la representación aragonesa. El agua de Zaragoza se impuso así a La movilidad del conocimiento con que competía Trieste, y la Tierra Mater, agricultura y alimentación que ofrecía como propuesta Salónica. Zaragoza contó con la relevancia del tema elegido, la trascendencia estratégica del agua como recurso vital, y el proyecto de convertir a la ciudad en «referente mundial del debate sobre el agua» y en centro internacional de investigación sobre sus usos y gestión. La solidez financiera del proyecto y la inyección de los 1.500 millones de euros en inversiones y obras necesarias para la Expo acabó de dar el espaldarazo. En cifras globales, el gobierno aportara el 70 por ciento de las inversiones, y el resto, a partes iguales entre el ejecutivo regional aragonés y el ayuntamiento de Zaragoza.