Diario de León

LITURGIA DOMINICAL

Navidad, escándalo y misterio

Publicado por
JOSÉ ROMÁN FLECHA ANDRÉS
León

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EN UN PUEBLO español deciden no instalar el nacimiento. En una escuela de Treviso han sustituido la representación de un belén viviente por la del cuento de Caperucita Roja. En un colegio francés alguien ha protestado porque se ha instalado el árbol de Navidad. Frente a estas tonterías se han alzado otras voces. El sociólogo Salvatore Abbruzzese dice que estos problemas nacen de la gran confusión cultural que se ha creado en estos últimos años. Según él, «no se pueden quitar piezas de una expresión cultural cuando es verdadera, vivida y participada». En un periódico dicen que, puestos a suprimir, se quiten las vacaciones de Navidad. Y otro periódico como L'unità , órgano del partido comunista italiano, recuerda que el primer nacimiento fue instalado por San Francisco y forma parte de la identidad religioso-cultural de todo un pueblo. El domingo 12 de diciembre, al bendecir las pequeñas imágenes del Niño Jesús que los chiquillos llevan cada año hasta la Plaza de San Pedro, el Papa dijo que «el nacimiento es un signo de la fe en Dios». El señor y el esclavo Los cristianos no podemos cerrar los o jos a este ambiente laicista que parece decidido a borrar toda huella cristiana de nuestra cultura. Pero no podemos olvidar nuestra parte de culpa. Nosotros mismos hemos hecho de la Navidad una fiesta pagana. Es preciso que, llegado y ya pasado este día, meditemos con sinceridad en el significado de esta fiesta de la Natividad del Señor. Jesús nace en la pobreza y en el abandono. En él Dios se acerca a nuestra historia y nos ofrece su cercanía misericordiosa. En Jesús nuestra humanidad se sabe inundada por el misterio de Dios, por la luz de Dios, por la bondad de Dios. Celebrar esta fiesta es proclamar que todavía es posible la esperanza: que el mundo vive una nueva juventud. Esta fiesta es para nosotros la ocasión del gran intercambio como decían los antiguos Padres de la Iglesia: Dios se hace hombre para que el hombre pueda participar de la misma vida de Dios. El señor se hace esclavo para que el esclavo pueda llegar a convertirse en señor. Hijo de Dios y de María En la Navidad escuchamos el mensaje del ángel que recoge el evangelio de Lucas: «Hoy en la ciudad de David os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor». Con fe recibimos este mensaje y lo meditamos en nuestro corazón. ¿ El que nace es el Salvador. Es uno de nosotros. Comparte nuestra suerte y conoce nuestros caminos. Por eso nos puede guiar. Al seguir sus pasos, nos sabemos salvados de nuestro egoísmo y nuestra parálisis, de nuestra mudez y nuestro descarrío. ¿ Jesús es el Mesías. Es el enviado por Dios. Su profeta y su mensajero. Sus palabras nacen del hontanar mismo de Dios. Por eso estarán llenas de vida y de verdad. Y sus acciones nos hace evidente la compasión de Dios hacia todos los pobres y marginados. ¿ Al niño de Belén lo reconocemos como el Señor. En realidad, es más que un profeta. Comparte con nosotros la humanidad más genuina. Y comparte con Dios la gloria que nos ilumina, nos ensalza y diviniza. Él es el Señor de nuestra existencia. - Jesús, hijo de María e hijo del Dios Altísimo, te reconocemos como el prototipo perfecto de lo humano y te adoramos como el Eterno que palpita con un corazón como el nuestro. Amén.

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