Gente de aquí y de allá | Corazón y cartera
¿Ayudan los famosos?
El maremoto en Asia desata una ola de solidaridad. Frente el famoseo oportunista y las contradicciones evidentes, otros se convierten en referentes sociales de las ONG
Uno de los titulares destacados en la web de la CNN al segundo día de la tragedia que costó la vida a más de 150.000 personas en Asia atraía al internauta con este reclamo: «Modelo de bañadores sobrevive al tsunami». Se trataba de Petra Nemcova, habitual de los legendarios especiales veraniegos de la revista Sports Illustrated. Sufrió rotura de pelvis, pero está bien. Ahora, desde la cama de un hospital de Tailandia, ha decidido dejarse fotografiar para la revista US Weekly, que venderá las imágenes y donará los beneficios para los damnificados. Es un ejemplo llevado al extremo de lo que pueden llegar a hacer los famosos en coyunturas catastróficas. Tanto para ellos como para las asociaciones que recogen sus convulsiones solidarias, el dinero supone una ayuda real y una gran mejora en la imagen pública. El lugar de honor en las aportaciones particulares está reservado para el piloto de fórmula-1 Michael Schumacher. El piloto de fórmula 1, que se embolsa unos 80 millones de dólares al año, según Forbes, ha donado él solito 7,42 millones de euros. Schumi, criticado en su país por su frialdad, rudeza y, sobre todo, por no residir en el país para evitar pagar impuestos, logró de paso revalorizar su imagen. Hay personas vinculadas a oenegés cuya aportación es anunciada por la propia asociación. Por ejemplo, la de Leonardo Di Caprio, cuya suma no fue revelada por la beneficiaria, Unicef. Otras asociaciones, como Oxfam, dicen recibir ingentes cantidades de dinero de celebridades que han decidido permanecer en el anonimato. Algo más que fotos Frente a casos extraordinarios como el del suroeste asiático, es cada vez más habitual la presencia de famosos en distintas campañas de las ONG. A veces son actuaciones puntuales como la de Naomi Campbell luciendo una camiseta en la que expresaba sus deseos de paz y se aseguraba una foto. Javier Bardem difundió la actividad de Médicos Sin Fronteras, una ONG muy cuidadosa de su publicidad. La que no siempre quiso fotos fue Angelina Jolie, que estuvo durante dos años visitando campos de refugiados antes de implicarse con Acnur en la defensa de los diecisiete millones de desplazados que hay en el mundo. La actriz logró del gobierno ruso no llevara a cabo el retorno forzoso de los chechenos refugiados en Rusia. Bono, el líder de U2, llevó a África al secretario del Tesoro de Estados Unidos para mostrarle en directo la miseria. ¿Ayudan los famosos? Parece que algo sí.