Diario de León

Cosas de aquí | ¿El bolsillo o la seguridad?

Sin las chapas ya no hay chepas

La eliminación espontánea de los tornillos que fijan los pasos elevados en Carbajal de la Legua y Azadinos anula sus efectos, pero permite proteger los amortiguadores de los vehículos

Miguel Ángel Zamora
León

Creado:

Actualizado:

La pelea entre la necesidad de adecuarse a la normativa de tráfico y la defensa de la propia economía del automovilista ha encontrado un curioso punto de solución intermedia, no demasiado legal, pero sí ingeniosa, entre los vecinos de algunas poblaciones del alfoz de León. Carbajal de la Legua o Azadinos este verano, se han convertido en ejemplos repentinos de lo mal que se llevan a veces la comodidad, la cartera y el reglamento de tráfico. La instalación de los pasos elevados, que tratan de reducir la velocidad de los vehículos en los tramos urbanos de las carreteras locales, supone un castigo notable para los sistemas de suspensión de los coches, y a la larga, se hace inevitable pasar por el taller. «La primera semana que los estrenaron en Eras de Renueva, tuvimos casi una docena de averías, pero no por problemas de amortiguadores, sino porque al intentar evitarlos, la gente pegaba con las llantas en las aceras, y se cargaban las ruedas» señala Manuel Pizarro, miembro del taller de reparaciones del concesionario Volvo en la capital. La picaresca ha ido más rápida que la normativa, y así, espontáneamente, ha habido quien ha decidido que, a falta de la retirada de los pasos completos, como se sugirió y rechazó en su momento, bien sirve con levantar un par de placas, justo las que quedan a la altura de las ruedas, para poder pasar con comodidad y sin padecer los efectos del molesto «bote». En León, nada de nada La capital, de momento, no ha tenido que reparar ninguno de sus pasos: «Están exactamente igual que el primer día, no ha sido necesario reponer nada, porque aquí no nos han tocado ninguno. No sé si es que la gente aquí no se atreve a hacer esas cosas o es que en realidad se da cuenta de que son convenientes» manifiestó ayer Ángel Valencia, concejal de Tráfico y Seguridad Ciudadana. El vecindario de las poblaciones en las que se han producido los primeros casos de estas «decisiones» permanece un tanto ajeno a la situación. Horacio Martínez, accionista mayoritario de la empresa de transportes Ponfebus S.L., y propietario a la vez de uno de los inmuebles en la urbanización «El Robledal», de Carbajal de la Legua, tiene argumentos a favor y en contra de las dos teorías: «Como conductor de cada día, los pasos elevados son una molestia y a la larga, el coche lo sufre, y el dueño lo paga, pero como propietario de una empresa de transportes, entiendo que lo primero en la carretera debe ser la seguridad. ¿La solución? No está en mis manos».

tracking