Asociaciones católicas acusan a series infantiles de hacer apología gay
EE.UU. recrudece su guerra contra las bodas homosexuales
Los conservadores norteamericanos, preocupados por la legalización de estas uniones en Canadá
En Nueva York y otras ciudades se han escenificado bodas gais
Hay realidades que ninguna frontera puede parar. Quizá por eso, cuando el pasado martes el primer ministro canadiense, Paul Martin, anunciaba la legalización del matrimonio gay en su país, la polémica traspasaba los márgenes y llegaba a los Estados Unidos. A pesar de que la decisión de Martin fue considerada por muchos como un formalismo -siete de las diez provincias de Canadá ya habían legalizado las uniones del mismo sexo- pronto se alzaron las voces en contra. Los grupos religiosos, el principal partido de la oposición y hasta el arzobispo de Toronto protestaron enérgicamente contra la medida. De hecho el obispo llegó a pedir a sus feligreses que invocaran una cláusula de la Constitución que autoriza a las provincias a rechazar una ley federal. Libertinaje vecino Pero donde más oposición ha encontrado la propuesta ha sido al otro lado de la aduana. Los sectores más conservadores de los EE. UU. temen que los pilares fundamentales de la familia se vean amenazados por el «libertinaje» del país vecino. Para evitarlo ,líderes religiosos como James Dobson, presidente de la asociación Centrados en la familia, emitió un mensaje radiofónico en Canadá en el que declaró que el primer ministro había corrompido la voluntad de la gente. Dobson también aseguró que «Canadá va unos pasos por delante en la desaparición de los valores tradicionales. El próximo país -advirtió- podrá ser Norteamérica». La figura de Dobson es conocida en los EE. UU., entre otras cosas, por ser uno de los mayores apoyos de Bush en su campaña electoral. Paul Martin, por su parte, ha declarado que la medida sólo pretende «remediar una situación de injusticia que viven aquellas personas que se encuentran en los únicos tres territorios que no permiten el matrimonio gay». Lo cierto es que la extrema derecha norteamericana no tiene que salir fuera para encontrarse con este tipo de acciones. Hace tan sólo unos días en New York, Doris Ling-Cohan, una jueza de la Corte Superior de Justicia, fallaba a favor de cinco parejas homosexuales a las que la ciudad les había denegado una «licencia de matrimonio». En su resolución, la jueza aludió que era «inconstitucional negar esas licencias». El alcalde de la ciudad, Michael Boolberg,s declaró que «a pesar de estar a favor del matrimonio gay» recurrirá la sentencia. Tiempo después de que el teletubby lila fuera acusado de «homosexual» por llevar cartera y tener un toque afeminado, una nueva polémica se ciñe sobre el entretenimiento infantil norteamericano. Varias asociaciones católicas conservadoras han llamado la atención sobre series que hacer apología a favor de la homosexualidad.