| Visto y oído |
Una intervención muy real
El simulacro se realizó con fuego real en un edificio abandonado
Setenta bomberos de toda España, junto con policías locales de Salamanca y efectivos sanitarios participaron ayer en el espectacular simulacro de incendio de un hospital con numerosos pacientes y personal en su interior, y que contó con fuego real, efectos especiales y atronadoras explosiones. El ejercicio, muy aparatoso por la cantidad de personal y de medios técnicos empleados, fue el colofón de las Jornadas Nacionales de Bomberos, organizadas este año por los municipios de Béjar y Salamanca. La antigua residencia universitaria de Nuestra Señora de Guadalupe, ya en desuso, fue el escenario de un simulacro que envolvió en llamas sus 5.000 metros cuadrados, repartidos en un sótano, piso bajo y tres plantas. En su lavandería se inició un incendio producido por una secadora industrial, en un momento en que se encontraban en el improvisado centro sanitario 110 pacientes y cuarenta miembros del personal médico, con operaciones quirúrgicas en marcha. Debido a la gran cantidad de ropa almacenada y a los productos químicos usados en la limpieza el fuego se extendió rápidamente, provocando altas temperaturas y gran cantidad de humo, hasta llegar al cuarto de calderas, alimentado por propano, donde tuvo lugar una gran explosión que no por esperada tuvo menos impacto en el público asistente. Tras la detonación quedó gravemente afectada la cara norte del edificio y las llamas se propagaron por todo el hospital, ascendiendo por el hueco de la escalera, como pudo verse desde fuera, donde los espectadores contemplaron las grandes lenguas salir por las ventanas y a los atrapados chillar y blandir grandes sábanas blancas. A estas alturas, los servicios sanitarios comenzaron a sacar víctimas mientras los bomberos se afanaban en controlar el incendio, y los Servicios Sociales movilizaban a un grupo de psicólogos para atender a heridos y a familiares de víctimas. Además, el edificio no tenía escalera de emergencia y sólo algunos lugares concretos contaban con detectores de humo, mientras que el suministro eléctrico quedó interrumpido y el de emergencia sólo alimentaba de forma irregular las partes vitales del hospital, como las unidades de cuidados intensivos y los quirófanos. La maniobra empezó unas dos horas antes con una nerviosa llamada de aviso desde el hospital al servicio de emergencias 112, que a su vez alertó a los Bomberos, la Policía Local y la Base del 112. Entonces comenzó el despliegue, que contó con seis vehículos de Bomberos y gran cantidad de equipos como los de respiración, búsqueda en desescombro, descarcelación, generadores de humo y eléctricos, con un trasfondo de sirenas que pudo oirse por toda la ciudad.