El cambio climático provocará el desplazamiento de 150 millones de personas

El deshielo de la Antártida elevaría en cinco metros el nivel de los océanos

Especies autóctonas como el rinoceronte blanco estarán entre las más perjudicadas

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José Fernández - león
León

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Mientras la masa helada situada en la parte oriental del continente antártico parece ser muy estable al estar asentada sobre una superficie rocosa elevada, las rocas que sustentan a la zona occidental se encuentran en buena parte muy por debajo del nivel del mar. Cuando los científicos hicieron este hallazgo, llegaron a la conclusión de que si se fundiese el borde de la capa de hielo, el agua podría ir minando el resto hasta hacerla llegar a desaparecer por completo. Un reciente informe elaborado por el British Antartic Survey (BAS) ha alertado sobre la amenaza que supone la pérdida de masa de hielo que cubre la zona occidental de la Antártida. Sus autores han constatado que se están produciendo desprendimientos a un ritmo de 250 metros cúbicos al año, dando lugar al aumento de un quinto de milímetro anual del nivel de los océanos. Sólo en las cinco últimas décadas se han perdido más de 13.000 kilómetros cuadrados de hielo. Nos encontramos ante un proceso cíclico porque cuanto más hielo desaparece, más aumenta la temperatura del planeta lo que incrementa la fundición del hielo. Teniendo en cuesta estos datos, los científicos concluyen afirmando que, en contra del optimismo reflejado en anteriores estudios en los que se afirmaba que no existía peligro de que la masa helada se desintegrase antes del año 2100, la pérdida de la capa de hielo podría elevar para entonces en cerca de 5 metros el nivel de los océanos. Además, otro estudio realizado por investigadores israelíes advierte que conforme aumenta la absorción de CO2 por los mares, lo hará también la acidez de los mismos acelerando la desaparición de los arrecifes coralinos y otros ecosistemas. Principales afectados La subida del nivel del mar, con la consiguiente pérdida de los terrenos agrícolas, sumergirá grandes zonas costeras de todos los países, desarrollados o no, lo que podría provocar en menos de 50 años el desplazamiento de 150 millones de personas, que se convertirán en el principal problema ambiental del siglo XXI. Algunas de las grandes urbes situadas a nivel del mar, como Bangladesh, en la que viven unos 120 millones de habitantes, tienen fecha de caducidad en este siglo. Además, se agravarían los conflictos por la sequía y el acceso al agua potable, algo que ya afecta a más de 1.400 millones de personas que actualmente sólo disponen de menos de 100 metros cúbicos por persona y año. En el estudio elaborado por BAS también se identifican las regiones del planeta que están en peligro crítico, extendidas por los cinco continentes, así como las especies autóctonas que serán especialmente las más afectadas. La amenaza sobrevuela sobre el futuro de los pinares del sur de EEUU y norte de Méjico, el Caribe, la región central de Chile, la región forestal atlántica, la cuenca mediterránea, el cuerno de África (además de los bosques guineanos, los rinocerontes blancos y los gorilas de montaña), el Cáucaso, el Himalaya, las montañas de Asia meridional, en las que aún sobrevive el águila imperial, Japón o Nueva Zelanda.

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