Diario de León

La Fiscalía y la Comunidad estudian si había «mala praxis» en la adminstración de sedantes

Investigan?si el Severo Ochoa realizó eutanasias en enfermos terminales El Colegio de Médicos defiende la sedación paliativa hecha en el centro

Sanidad releva temporalmente de su cargo al jefe de Urgencias hasta aclarar las muertes

Vista del hospital de Leganés cuyo servicio de Urgencias está siendo investigado

Vista del hospital de Leganés cuyo servicio de Urgencias está siendo investigado

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Paloma Abejón - madrid
León

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La polémica rodea al hospital Severo Ochoa de Leganés (Madrid), en donde en dos años han muerto en Urgencias casi tres veces más pacientes de los fallecidos en tres hospitales madrileños de características similares. La Consejería de Sanidad ha relevado temporalmente de su cargo al jefe de urgencias del centro y ayer el secretario general de los socialistas madrileños, Rafael Simancas, hizo una dura declaración y calificó de «supuesta práctica de eutanasia activa» la excesiva mortalidad en dicho servicio. De momento, tanto la Fiscalía de Madrid como la propia Comunidad, que preside Esperanza Aguirre, han abierto ya sendas investigaciones y tratan de esclarecer si en el centro se estaba llevando a cabo o no una «mala praxis» de administración de fármacos. Se trata de averiguar si se ha administrado, sin el consentimiento de las familias, un exceso de calmantes a enfermos terminales de cáncer, un hecho que puede acortar la vida de los pacientes. Dos denuncias anónimas remitidas a la Asociación de Víctimas de Negligencias Sanitarias (Avinesa) y a la Asociación de Defensa del Paciente (Adepa) han sido el arranque de toda esta polémica. En ellas se acusa al coordinador del servicio de urgencias de este centro hospitalario de administrar a casi 400 pacientes, en los dos últimos años, dosis excesivas de morfina, dormicum y tranxilium. Lo sospechoso y lo que ha hecho saltar todas las alarmas es que las denuncias han sido remitidas en un sobre timbrado del propio hospital, lo que hace pensar en que alguien desde dentro del Severo Ochoa es el denunciante. Además, una de las misivas anónimas alude a una supuesta denuncia en el 2003 en el mismo centro también por una supuesta «mala praxis» a raiz de discrepancias entre médicos sobre las dosis de fármacos. El propio Rafael Simancas aludió ayer a que las denuncias contra el Severo Ochoa por este tema «no son nuevas. En los últimos años hubo otras por el mismo motivo: la alta mortalidad». Sin embargo, la defensora del Paciente, Margarita Retuerto, no tiene constancia de ninguna denuncia en este sentido, por lo que los antecedentes no están probados. De hecho, un estudio del 2003 elaborado por una consultora sitúa al Severo Ochoa como uno de los mejores 20 hospitales de España, entre 139 analizados. Especialistas consultados resaltan, además, que la mayoría de las muertes en urgencias suelen ser de pacientes que han sufrido infartos o politraumatismos por accidente y no oncológicos, por lo que la muestra de las denuncias anónimas (habla de 24 fallecimientos) no es significativa. El secretario general del PP de Madrid y consejero de Presidencia, Francisco Granados, destacó la premura con la que ha actuado la Consejería de sanidad tras tener conocimiento de la denuncia y aseguró que la investigación llegará hasta el final. La presidenta del Colegio Oficial de Médicos de Madrid, Juliana Fariñas, ha salido en defensa del equipo de Urgencias del Severo Ochoa y afirma que «la sedación paliativa suministrada a pacientes oncológicos terminales estaba avalada por un comité de ética y trataba de proporcionar una muerte digna a enfermos agónicos con dolores extremos y ahogos y una esperanza de vida inferior a cuatro días». Juliana Fariñas entiende que lo que ha ocurrido en el hospital madrileño «en ningún caso se trata de eutanasia» y subraya, al igual que el presidente del comité de ética del hospital de Getafe, Miguel Casares, que el equipo de Urgencias del Severo Ochoa (que no tiene comité de ética) presentó en el 2003 al comité de ética del hospital de Getafe un estudio sobre unos cuarenta casos de pacientes terminales -la mayoría mayores de 80 años-y que recibió todo tipo de parabienes. «En lugar de enviar estos pacientes a sus domicilios a morir, el centro de Leganés propuso aliviar los dolores generalizados de esos pacientes y evitar los ahogos agónicos, una práctica avalada internacionalmente», explicó Fariñas. La presidenta del Colegio de Médicos de Madrid añadió que «el objetivo es evitar que los pacientes mueran dando gritos de dolor» y apuntó que «las familias no sólo consienten el tratamiento, sino que normalmente lo solicitan». . De momento, varios familiares consultados durante la investigación han asegurado haber dado su consentimiento, pero ahora lo que se investiga es si las dosis suministradas fueron correctas. El jefe de Urgencias relevado, Luis Montes, asegura estar tranquilo y dice que todo su equipo «también debe estarlo». La dificultad de la sedación de estos pacientes terminales es que como suelen llevar años tomando morfina su tolerancia es mayor y en ocasiones, para aliviar su dolor, necesitan dosis muy altas que pueden provocar depresión respiratoria. Casares reconoció que se trata de un «efecto indebido» del tratamiento que puede provocar la muerte, pero recordó que «en cualquier caso es lo que iba a pasar, la única diferencia es que sea con dolor o sin dolor, con disnea o sin disnea».

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