Diario de León

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El Principado se queda sin constructor

El príncipe Rainiero de Mónaco agoniza en un hospital en Montecarlo

El príncipe Rainiero de Mónaco agoniza en un hospital en Montecarlo

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Renaud Lavergne - mónaco
León

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Rainiero III goza de una popularidad que raya con la fascinación por todo lo que hizo para que el pequeño principado mediterráneo despegara económicamente. Con muy pocos detractores, el jefe de la Casa de los Grimaldi convirtió en un símbolo de la prosperidad monegasca el sector inmobiliario, que con las obras públicas concentran 12.800 empleos de los 40.000 que existen en este micro estado. «Hay que ser honesto y reconocer que no estaríamos donde estamos sin él. El príncipe Rainiero trajo prosperidad a este país. El desarrollo inmobiliario es una voluntad principesca de inversión», afirma el presidente de la cámara sindical inmobiliaria, Michel Dotta, que destaca que el padre de Alberto, Carolina y Estefanía «seguía muy de cerca los asuntos» de este sector. «Es un constructor. Su popularidad se basa en su aspecto del hombre que tuvo éxito, pero también en su sencillez. A menudo se paseaba sin chófer, por ejemplo», comenta Dotta. El presidente de la Cámara Económica, Carlo Picozzi, de 40 años, sostiene que el soberano es una persona «notable, visionaria y gestora. Cuando asumió la dirección del país, Mónaco era, en el fondo, sólo un casino», advierte. Ante semejante concierto de elogios, escuchar una crítica es bastante raro. Pero eso «¡no es una sorpresa¡», dice riéndose Roger-Louis Bianchini, autor de algunas investigaciones que apuntan contra el sistema monegasco. Según Bianchini, nadie puede atribuirse el prestigio de haber dado desarrollo y prosperidad a este exclusivo balneario europeo. «Ni los residentes no monegascos, que están en Mónaco para sacar provecho de las ventajas financieras y fiscales, y tampoco los monegascos, porque Mónaco y Rainiero, que, contrariamente a sus predecesores, es un constructor, aportaron prosperidad al principado», asegura Bianchini para quien en Mónaco es un paraíso fiscal.

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