CORNADA DE LOBO
Luto y caviar
EL DÍA que Dios llamó a la santa de Calcuta, madre Teresa, llamó también al pendón principesco que más triunfó en el cuché del siglo XX, la reina de los cuernos de Gales y del fornicio anglicano-arabí, Di, lady ex. La madre de los pobres y la reina de diamantes comparecieron juntas ante los divinos candelorios, pero una se comió a la otra en impacto mediático, o sea, en hectáreas de foto y tinta de todas las revistas que pusieron su bandera a media hostia mientras hacían caja sin cesar. Hubo lloriqueo por Diana en el marujeo mundial. Al fondo, Teresa. Se temía que en el tránsito del Papa se viera acompañado por el rey de los vagos de trinque y casino, el príncipe Rainiero, otro pánfilo con chorreras que sólo vivió del cuento rosa. Aposté dos doblones contigo a que moría justo después de las exequias pontificias para poder enganchar su carro de exclusivas y carolinas al tsunami informativo que inunda todas las costas interiores tras la muerte de Wojtyla. Velo ahí. Pero esta vez el holly fhater se está comiendo al príncipe de la cuatricomía en su corte de bragas caídas y de lutos con bourbon y caviar. En el último cuatro de siglo ningún mandamás de los gordos podría soñar con la centésima parte del album de fotos y prensa que ha engordado Juan Pablo II, trillones y trillones de fotos, postales, estampas, aeropuertos, audiencias y estaribeles de estadio. Una marea de cámaras de bolsillo y fotomóviles de brazo en alto se alza sobre la multitud formando olas de flashes que sepultan a la masa del pésame en la plaza de San Pedro. Wojtyla sigue cabalgando en su imagen digital después de muerto. La forma que tiene el destino de emparejar en muerte a santos con putones y aristócratas de opereta empieza a sentar sospechoso precedente. ¿Será un acuerdo o un amaño de la industria del revisteo?... Y una otra coincidencia: La boda del que puso cuernos sin duelo a la sufridora lady Di (que en vida se hizo muchas fotos con la madre Teresa y dio limosnas de cuché) se ha chafado y gafado porque el Papa (que veneraba rendidamente a la santa de Calcuta) tenía escrito por el fatum ser enterrado el mismo día de esas nupcias galesas que se han quedado en regocijante interruptus. Un aviso, orejón Charly: hay tumbas donde aún reburdia la venganza.