Las colas, que se iniciaron de madrugada, disminuyeron considerablemente por la tarde
Apenas media hora de espera para visitar la sepultura de Karol Wojtyla
La seguridad del Vaticano distribuye en grupos de diez a los fieles que acuden al sepulcro

Numerosos fieles pasaron durante todo el día de ayer frente al sepulcro de Juan Pablo II
Miles de personas aguardaron ayer durante horas en la plaza de San Pedro para visitar la sepultura de Juan Pablo II en las grutas del Vaticano. La tumba del pontífice se ha convertido en el nuevo atractivo de la Ciudad Eterna para fieles y turistas. La apertura de las puertas a las 7.00 horas provocó incluso carreras entre los peregrinos que esperaban a la entrada de la basílica desde la madrugada para ser los primeros en llegar ante la tumba. «Hemos tenido mucha suerte de estar en Roma hoy, justo el día de la apertura de la cripta», aseguró Josephyne Faure, miembro de un grupo de peregrinos que viajaron desde Angulema (Francia). «Suerte hubiera sido poder ver al Papa vivo», le corrigió una compañera de viaje. Más turistas La colorida fila que espera para llegar ante la tumba de Juan Pablo II comenzaba en el centro de la plaza de San Pedro, atravesaba la basílica por un patio interior y accedía a la cripta por una pequeña puerta lateral. Entre las personas que llegan a las grutas vaticanas no se deja sentir la devoción de los días pasados. El triste vacío dejado por la muerte del Papa se ha visto sustituido por la expectativa que provoca su sucesión, que se decidirá en el cónclave de la semana que viene. Ahora, la mayoría de los visitantes son turistas, y no peregrinos, que incluyen la tumba del Pontífice en su programa, de la misma forma que irán hasta el Coliseo o la Fontana di Trevi. Algunos ni siquiera sabían que la cripta abría sus puertas ayer por primera vez, pero decidieron guardar la fila, mientras se fotografiaban con la Guardia Suiza. Ante la sepultura, sólo algunas ancianas lloraban y se arrodillaban algunos segundos para rezar. «Soy vieja, vivo aquí. Déjenme quedarme un poco. He visto muchas veces al Papa», suplicó una italiana a los guardias que custodian el lugar y la obligaban a alejarse rápidamente de la tumba de mármol blanco, sobre la que se ha escrito «Ioannes Pavlus PP II 16.X.1978-2.IV.2005». Aunque los peregrinos no pueden depositar ramos de flores debido al reducido espacio de la cripta abovedada, dejaron improvisados mensajes escritos a mano, dibujos de niños o postales de sus lugares de origen. Junto al ellos, en dos cestos de mimbre, algunos incluso depositaron dinero, billetes de 10, 20 y hasta 50 euros. La inmensa mayoría de los visitantes desconocen la preciosa historia recogida en este subsuelo del Vaticano, donde según la tradición fue enterrado San Pedro y tienen también su última morada los papas más queridos y polémicos de la Iglesia. A la salida, cuatro turistas mexicanos expresaron su decepción, porque después de horas esperando, ni siquiera pudieron rezar un minuto tranquilos. «Hemos venido de muy lejos y prácticamente nos han echado dos segundos después. El Vaticano se ha vuelto loco con tanta gente», lamentó un turista. Por otro lado los cardenales celebraron ayer la novena reunión, en la que continuaron analizando el estado de la Iglesia en el mundo para poder delimitar mejor el perfil del sucesor de Juan Pablo II. En total, se reunieron 140 cardenales. Sólo 115 purpurados menores de 80 años tendrán derecho a votar en el Cónclave que comienza el próximo lunes 18 de abril. Tras la reunión, los diplomáticos acreditados ante la Santa Sede presentaron su pésame a los cardenales y rindieron homenaje a JuanPablo II.