Un descubrimiento genético abre una nueva vía de estudio de la evolución de las especies
Una técnica de análisis de fósiles cambiará la teoría de la evolución
El ADN perdura unos 100.000 años pero las proteínas pueden llegar a los diez millones de años
Los científicos han conseguido secuenciar por primera vez las proteínas de un fósil, un descubrimiento importante que podría provocar cambios en la teoría de la evolución. Un equipo de investigadores de la universidad inglesa de Newcastle upon Tyne, en colaboración con científicos de las universidades de Oxford (Inglaterra), Harvard y la del Estado de Michigan (Estados Unidos), han estudiado la estructura molecular de los huesos de dos bisontes de más de 55.000 años. Los resultados de esta investigación, financiada por el Wellcome Trust y la National Science Foundation, han sido publicados en la revista científica Geology. En el artículo se dice que la técnica utilizada en este descubrimiento se podría aplicar también a fósiles mucho más antiguos para tener una información más precisa que hasta ahora de la estructura genética de las antiguas especies. Los científicos esperan que esto aporte nuevas respuestas a problemas no resueltos sobre la evolución, por ejemplo incluso la relación entre los dinosaurios y las aves. Secuenciar proteínas La secuenciación de las proteínas permite a los científicos establecer el código genético (ácido desoxirribonucleico o ADN) de las especies. Consiste en descomponer cada proteína en los elementos (aminoácidos) determinantes de su estructura. A su vez, los aminoácidos ofrecen información sobre el ADN, dato importante porque son las mutaciones del ADN a lo largo de millones de años lo que ha ido haciendo variar la estructura de las proteínas y dando lugar a la evolución de las especies. Pero los cálculos realizados hasta ahora indican que el ADN sólo sobrevive unos 100.000 años, mientras que las proteínas pueden hacerlo hasta diez millones de años. La secuenciación de las proteínas se hizo en la universidad del Estado de Michigan, Estados Unidos, mediante una técnica llamada espectrometría de masas por ionización por deserción láser asistida por matriz (MALDI-MS), desarrollada en parte por el científico Koichi Tanaka, uno de los ganadores del Premio Nobel de Química de 2002. Mediante diversas técnicas, los científicos lograron separar la osteocalcina, una proteína de los huesos del bisonte, e investigar la relación de los distintos fragmentos para construir la secuencia de los aminoácidos que la forman. Lo que llama más la atención es que esa proteína estaba intacta, lo que viene a confirmar algunas hipótesis que hablaban de su estabilidad. Esto ha dado al equipo nuevos ímpetus para continuar la secuenciación de las proteínas y ampliar su investigación molecular a fósiles mucho más antiguos.