El 9 de mayo de 1949 murió su abuelo, el príncipe Luis II, Rainiero se convirtió en el príncipe de los monegascos, con tan sólo 26 años de edad. Subió al trono el 19 de noviembre de 1949.
El 19 de abril de 1956 se casó con la actriz Grace Kelly en la Catedral Monegasca de San Nicolás.
Tras su mediatizada boda con la musa de Alfred Hitchcock, Rainiero también supo demostrar sus habilidades económicas al atraer a los más potentes inversores.
Del matrimonio nacieron tres hijos, Carolina, Alberto y Estefanía.
La muerte de su esposa en un trágico accidente de tráfico fue un duro golpe para Rainiero, que nunca llegó a recuperarse de la triste pérdida.
El propósito del Príncipe desde el comienzo de su reinado fue armonizar la tradición secular de su pueblo con la modernidad de los nuevos tiempos y sus exigencias.
Rainiero pasará a la historia como el príncipe que colocó en el mapa mundial, sobre todo en el financiero, a Mónaco, convertido además en paraíso de la prensa rosa.
Mantenía una buena relación con Juan Pablo II, fallecido el pasado 2 de abril.
En los últimos años, su salud fue muy delicada, con cinco hospitalizaciones en 12 meses.
Sus hijos siempre fueron un gran apoyo, preocupándose, en todo momento, por el estado de su padre.
Rainiero era el monarca que más tiempo llevaba reinando en Europa, 55 años, y representaba una de las dinastías más antiguas del continente, los Grimaldi, que se remonta a siete siglos.
Ahora le toca el turno a su hijo Alberto, que ya lleva unos días ejerciendo como regente.