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El Papa vence su timidez para mostrarse más cercano a sus fieles y mudar su apariencia fría de intelectual alemán por otra de líder carismático de más de mil millones de seguidores católicos

Benedicto XVI no dudó en colocarse un casco de bombero

Benedicto XVI no dudó en colocarse un casco de bombero

Publicado por
María Signo
León

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Benedicto XVI está decidido a vencer su timidez para ganarse a las masas. Consciente de que carece del carisma de su antecesor, Juan Pablo II, el Papa está inmerso en una campaña de cambio de imagen para mudar su apariencia fría y distante de intelectual alemán por otra de líder carismático de más de mil millones de fieles católicos. Una nueva prueba de su transmutación la ofreció ayer durante la tradicional audiencia de los miércoles en San Pedro. Ratzinger no dudó en colocarse un casco ofrecido por los bomberos de Roma, gesto que fue contestado al instante por palmas, risas y vivas de los peregrinos. Continuando en este ambiente relajado, y mientras saludaba a un grupo de enfermos, uno de ellos en una silla de ruedas le pidió si podía hablar a través del móvil con una monja con cáncer. El Pontífice aceptó de buen grado y mantuvo una breve conversación con la enferma. Fue la primera vez que las cámaras inmortalizaron a un Papa al teléfono. Para cerrar, otar curiosa imagen, la de Benedicto XVI con un collar dorado típico africano que llevó en su cuello mientras hablaba con el prelado africano que se lo colocó. Poco a poco, Benedicto XVI se muestra más relajado y más a gusto en su papel, intentando alejarse de la imagen ofrecida el pasado abril cuando fue presentado al mundo como nuevo Pontífice. Era un Joseph Ratzinger severo y poco espontáneo, casi el reverso de la moneda de Juan Pablo II, quien con una envidiable facilidad conquistaba a las masas. Los brazos en alto en un gesto casi deportivo y la tímida sonrisa ya debajan ver que Benedicto XVI tendría que trabajar duro para tener el carisma de su predecesor. Sus primeros días mostraron al mundo a un Papa torpe en su contacto con las masas, que pa-recía pedir permiso. En sus apenas dos meses de pontificado tampoco ha tenido demasiados gestos para la galería. Ahora se empieza a mostrar más afable y cercano a la gente. Los colaboradores del Papa, que generalmente no dejan acercarse mucho a los fieles, han asistido divertidos a estas escenas. Además durante las audiencias, el Papa Ratzinger suele interrumpir sus discursos para hablar directamente a los fieles.

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