Los adolescentes banalizan el sexo y no usan el preservativo

Las chicas tienen miedo a no ser atractivas y ellos, a no dar la talla
Los adolescentes españoles consideran el sida y la infección por VIH como una amenaza, en cierta forma superada, que no despierta los fantasmas del pasado, según recoge el estudio Jóvenes y sexo. El estereotipo que obliga , patrocinado por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), Obra Social de Cajamadrid y el Injuve. El motivo del estudio es «conocer, reflexionar y saber» el por qué de los comportamientos de los jóvenes, que cada vez consumen más drogas. Según el presidente de la FAD, Ignacio Calderón, el interés está en «intentar modificar la realidad», dado que, «a corto plazo el consumo de drogas volverá a incrementarse entre los jóvenes». Jóvenes y sexo profundiza en los comportamiento de ocio de los adolescentes entre 15 y 18 años. De sus principales conclusiones destaca que estos jóvenes han banalizado los riesgos de las relaciones sexuales de la misma forma que lo han hecho con las drogas. Si el sida no les preocupa, tampoco los embarazos no deseados, dado que «no les gusta» usar el preservativo. Los chicos ven el condón como «una barrera supuesta a su placer», mientras que las chicas «temen, si lo imponen, generar un brecha en la relación». Para el director técnico de la FAD, Eusebio Mejías, persiste un estereotipo que genera un abismo de distancia entre chicos y chicas a la hora de abordar el sexo. En todo caso, ambos están gobernados en su actuación por el «importante peso del grupo». «El problema no es que los jóvenes no conozcan los riesgos de determinadas formas de relación», sino que «para la mayoría esos riesgos están ahí, creen que no son para tanto». Los embarazos son vistos como «un accidente» que, pese a que pueda tener consecuencias desagradables, los adolescentes entienden que no merece que les cambie la vida. «Si tiene que pasar, que pase porque no me voy a arruinar la vida pensando en que puede pasar», explican las chicas, dado que el estereotipo les atribuye a ellas la prevención. Los adolescentes españoles tienden a iniciarse en el sexo antes de los 18 años. Ellos «están convencidos de que tienen naturaleza sexual», explicó Mejías. Así, su miedo es «no estar a la altura» y una vez hecho «no se hacen responsables». Ellas, una vez desaparecido el riesgo a la estigmatización o crítica social por la pérdida de la virginidad, «son las que tienen que controlar» y su miedo es «no ser válida para entrar en el circuito». Las chicas, además, tienen también miedo a no ser suficientemente atractivas y a sentirse rechazadas por el grupo.