«¡Vuelve como presidente!»

Cientos de personas hicieron cola ayer para conseguir la dedicatoria de José María Aznar y fotografiarse junto a él durante la sesión de firmas de «Retratos y perfiles»

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Cristina Fanjul - león
León

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José María Aznar fue recibido ayer en El Corte Inglés entre aplausos y gritos de presidente de un auditorio entregado. El anterior jefe del Ejecutivo sorteó el pasillo agradeciendo los piropos con sonrisas y gesto tímido. La mayoría de los centenares de personas que ayer hicieron cola para que el ex presidente les firmara ejemplares de Retratos y perfiles , su último libro, no superaba los treinta años. Miembros de Nuevas Generaciones, afiliados de toda la vida y simpatizantes, algún grupi y, como no podía ser de otra manera, críticos que entregaron al líder político una carta con reivindicaciones, se acercaron al centro comercial. Con dockers beige, camisa azul y pulsera de cordón amarilla, Aznar llegó hasta la mesa y comenzó a firmar dedicatorias. La primera joven que se acercó al presidente de la Faes -Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales- no podía ocultar su emoción. «Le he dicho que ha sido el mejor presidente de la democracia», dijo tras estrechar su mano y hacerse la foto de rigor. Cercano aunque tímido, el anterior líder de los populares agradecía su presencia a cada uno de cuantos se acercaban con su libro y les deseaba suerte. «Da recuerdos en casa», «sigue trabajando duro», «gracias por tu apoyo», «encantado de conocerte» fueron algunos de los comentarios que dedicó Aznar. Alrededor de las seis y media llegaron la presidenta provincial del PP, Isabel Carrasco, acompañada del delegado de la Junta, de Eduardo Fernández, de Javier Lasarte, secretario territorial, y de Luis Aznar, director regional de Protección Civil. El alcalde, Mario Amilivia, llegó a las ocho, momento en el que cientos de personas seguían llegando para acercarse a Aznar. La nota reivindicativa de la jornada la puso un ex trabajador de Sintel, que se acercó a Aznar para entregarle una carta en la que le reprochaba no haber cumplido sus promesas. Fue la única anécdota fuera de agenda que se produjo en una jornada caracterizada por una sesión fotográfica contínua, que estuvo protagonizada por un público de todas las edades y en la que los teléfonos móviles sustituyeron a las cámaras tradicionales. La llegada de lectores fue constante durante las más de tres horas de duración de la firma -el protocolo sólo preveía dos-. Muchos de los asistentes portaban además consigo el anterior libro del autor, Ocho años de Gobierno, para el que también quisieron solicitar una dedicatoria personalizada.

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