Despegó desde la base estadounidense de Cabo Cañaveral en Florida, marcando el reinicio de los vuelos tripulados estadounidenses tras 30 meses.
Los cohetes auxiliares del transbordador espacial Discovery se separaron según lo previsto dos minutos después del lanzamiento.
Poco después, la nave alcanzó la órbita terrestre.
Después de dos despegues frustrados en mayo y julio la suerte estuvo esta vez del lado de la agencia espacial norteamericana.
Un estruendo ensordecedor, una cola de fuego y una gigantesca nube de humo fueron la estela que el Discovery dejó en su camino hacia el espacio exterior...
...para dirigirse a la Estación Espacial Internacional.
El vuelo tiene como meta comprobar las modificaciones hechas a la nave para mejorar su seguridad.
El centro espacial de Cabo Cañaveral en Florida acababa de presenciar un despegue de manual.
Dos años y medio después de la tragedia del Columbia , que causó la muerte de sus siete ocupantes, la Nasa regresaba así a la exploración espacial tripulada.
Numerosos curiosos se desplazaron al área de lanzamiento para comprobar el éxito de la misión.
En todos los puntos de Estados Unidos, miles de curiosos estaban pendientes del cielo.
La tripulación llevaba semanas preparándose para este momento, lo que la obligó incluso a alterar sus horarios de sueño.
Las últimas horas previas al despegue tienen tanto que ver con la rutina como con la tradición. Para la obligatoria foto de familia, la tripulación eligió lucir camisetas hawaianas.
En el desayuno, el ingeniero de vuelo Steve Robinson, miembro de la tripulación, cantó un par de canciones acompañado de su guitarra.
Durante su misión de casi 12 días Discovery debe acoplarse a la Estación Espacial Internacional (ISS), a la que lleva suministros diversos.
La misión no es una más, sino que tiene como objeto verificar la seguridad del transbordador. Si todo funciona con normalidad, la NASA reanudará el programa de transbordadores.