La modificación del tanque desechable impidió la salida del «Atlantis»
Los expertos instan a la Nasa a dejar de usar los transbordadores
La agencia espacial creará una nueva generación de naves para los viajes tripulados al espacio
Los problemas que aún afectan al transbordador, que llevaron a la suspensión de todos sus vuelos hasta nuevo aviso, podrían impulsar a los responsables de la Nasa a acelerar la producción de una nueva generación de naves para los viajes tripulados al espacio. Los dos años y medio de trabajo después de la tragedia del Columbia y los 500 millones de dólares que costaron no fueron suficientes para que el transbordador resultara más seguro. En el lanzamiento del Discovery , el 26 de julio, su tanque exterior perdió trozos de aislante similares a los que provocaron los daños que determinaron la desintegración del Columbia , por lo que la Nasa decidió congelar nuevamente los vuelos mientras no se resuelva el problema. El miércoles pasado, la agencia espacial reconoció que deberá modificar el diseño del tanque desechable, lo que impedirá el lanzamiento del Atlantis , previsto para finales de septiembre. Si el transbordador resulta muy difícil de reparar, o su operación en el espacio muy costosa, varios expertos, ex ingenieros de la Nasa o congresistas han instado a reconsiderar los actuales planes de retirarlo en el 2010, y mencionaron la posibilidad de sacarlos inmediatamente de circulación. «Cuando la concepción está podrida, el manual de ingeniería para principiantes aconseja admitir los errores y volver a la tabla de dibujo», declaró Homer Hicham, un ex ingeniero de la Nasa que considera que «el transbordador no será nunca confiable, no importa cuánto dinero, tiempo y carreras de ingenieros se le consagren». «Hay que poner al transbordador en el armario enseguida y permitir a los ingenieros concebir un nuevo vehículo para misiones tripuladas», añadió. Advertencias Por su parte, el Centro de Investigación Científica y Técnica de la Universidad de Colorado coincidió: «La Nasa pone en peligro el futuro del programa espacial al mantener esperanzas irreales sobre los resultados del transbordador», señaló su director, Roger Pielke. «El transbordador volará cada vez menos y costará cada vez más. Más valdría pasar a la próxima etapa de la política espacial», consideró. En el Congreso, las advertencias comienzan a oírse. La Nasa «no tiene más derecho a equivocarse», estimó Bart Gordon.