CRÉMER CONTRA CRÉMER

El archivo de Salamanca y el archivo de León

Publicado por
VICTORIANO CRÉMER
León

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SE SUPONE que, a la fecha en que decido interponer mis recursos particulares en relación con el discutido y problemático archivo de Salamanca, en el cual se contienen los datos, las anécdotas, las tragedias y las barbaridades de la Guerra Incivil de las Españas, se supone, digo, que ya estará resuelto el pleito, problema o asunto que dan en llamar «Memorias». Cataluña, se supone que con fundamentos legales para ello, reclama que le sean devueltos los «papeles» de la guerra, pues considera que forman la parte más importante de la historia contemporánea de España. Y alega, también con justas razones, por más que discutibles, que los dichos papeles forman parte del patrimonio más entrañable y dolorido de Cataluña. Otro tanto, o más aún, pueden alegar Extremadura y Andalucía y Galicia y el País Vasco y todos los enclaves de aquella España del furor y de la sangre que dimos también en llamar Cruzada. Y desde este repliegue de la España sempiterna que es León y su reino, las gentes supervivientes preguntan, se preguntan: «¿Y León?». Porque análogos motivos a los que mueven el espíritu catalán y vasco o gallego, tienen los leoneses para reclamar también la devolución de todos aquellos testimonios anotados en los legajos de Simancas, relacionados con aquella catástrofe sangrienta de la pelea goyesca entre hermanos, más o menos. Aquí, en estas tierras, en estos montes, en estas encrucijadas, se encuentran restos de seres humanos que murieron de mala manera a manos de los unos y de los otros y pasaron a formar parte del santoral laico de la España en llamas permanentes. Y ya es curioso comprobar que salvo algunos poblados (principalmente bercianos) en los cuales se cometieron atrocidades, no se tienen noticias que exista una opinión, una tendencia, un sentimiento de recuperación de la llamada memoria histórica, que, a lo que se demuestra, parece ser solamente aquella a la cual pertenecen las porciones de España, que reagruparon sus fuerzas y aceptaron el compromiso de recurrir contra la anotación parcial de la historia. Y no es por volver la vista atrás, ni por supuesto por avivar recuerdos dolorosos y momentos de agria recordación, sino por dar testimonio de que también en León hubo guerra, y campos de prisioneros y Brigadas del Amanecer y huérfanos y viudas. Y nadie reclama que al menos aquellos legajos que se refieren a su singular tragedia le sean devueltos para que al menos las generaciones sucesivas, si es que existieran, tuvieran a mano la referencia cierta de cuanto ocurrió en aquella sublevación para la muerte. Y esta misma demanda podrían suscitarla los valencianos y los toledanos y todos los grupos de la España áspera y espléndida. También León tiene derecho a sus «papeles», sin delegar esta entrañable misión a funcionarios o alcaldes destinados a servir a candidatos de la misma cuerda, sino a formar con ellos el verdadero altas de la patria. Porque la historia ha de recordarse si no se quiere caer en el mismo error. En Simancas, señoras y señores, también existen «papeles» con referencias, atributos y biografías de leoneses. Y ante la maniobra de rescate que Cataluña con todo derecho está llevando a cabo, León expone su derecho. «O todos o ninguno». O ya en el terreno de la lírica, como diría Juan Ramón Jiménez: «No lo toqueis ya más, que así es la rosa».

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