En las fronteras de la pobreza
La casa provincial de la que depende la labor de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl de Galicia, Asturias, León, una casa en Madrid y la misión de Guinea está en Villaobispo
«Estoy emocionadísima y entusiasmada, hoy no hemos hablado de otra cosa», afirmó ayer Sor Julia del Barrio, la responsable de la comunidad de 627 hermanas que agrupa la provincia de Gijón -Galicia, Asturias, León, Madrid y Guinea- y que tiene su sede en León, en el complejo social de Villaobispo de las Regueras. La provincial valoró concesión del Príncipe de Asturias de la Concordia 2005, fallado ayer, «en primer lugar como un reconocimiento a la labor de la Iglesia y a miles de hermanas que a lo largo de casi cuatrocientos años hemos trabajado en puestos fronterizos -pobres, niños abandonados, enfermos de sida, prostitutas- y en suma, con un enorme abanico de pobrezas». Con el premio se reconoce, según sor Julia, «la labor y entrega de muchas personas que un día optamos por dedicar nuestro esfuerzo a los más necesitados». Los más pobres, recordó, eran para el fundador, San Vicente de Paul, «su peso y su dolor» y ese «es el espíritu que nos ha transmitido y que tratamos de cumplir con nuestro carisma». Las Hijas de la Caridad se ocupan actualmente en León de la cocina económica de la Asociación Leonesa de Caridad, el hogar infantil El Alba, un centro ocupacional para transeúntes, residencias de jóvnes y una residencia de ancianos en Villaobispo en la que tienen preferencia de acceso los familiares de las hermanas de la congregación. También tienen centros en Ponferrada, Sahagún y Cistierna.