¡Menuda mujer negra!
Muere Rosa Lee Parks, la mujer que inició la lucha contra la desigualdad en Estados Unidos al negarse a ceder su asiento en el bus a un blanco, lo que la llevó a la cárcel
Rosa Lee recibió de Bill Clinton la Medalla de Honor del Congreso
Políticos y dirigentes de los derechos civiles rindieron ayer homenaje a Rosa Lee Park, la menuda mujer de piel negra cuyo desafío hace medio siglo a las leyes segregacionistas fue la chispa que encendió un movimiento que cambió, por fin, la faz de Estados Unidos. El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, dijo ayer que «el coraje de esta humilde costurera conmovió a millones y le ganó para siempre un lugar en el corazón de todos los ciudadanos estadounidenses». «Nos apena el fallecimiento de Rosa Lee Parks, pero nos regocijamos de su legado que jamás morirá», señaló en un comunicado Jesse Jackson, dirigente pro derechos civiles que realiza una visita a Sudáfrica. «En muchos sentidos, la Historia se divide en antes y después de Rosa Parks», agregó. «Ella se quedó sentada para que nosotros pudiéramos ponernos de pie, y los muros de la segregación se derrumbaron». El día 5 de diciembre del año 1955, en un autobús del transporte público en Montgomery (estado de Alabama), Parks, entonces una costurera de 42 años, desafió las leyes de segregación promulgadas después de la guerra civil (1861-1865) que limitaban los sitios y servicios que podían usar los negros. Un acto de coraje Cuando un hombre blanco le dijo a Parks que le dejara su asiento en el ómnibus, la mujer se negó a moverse, y por ello fue arrestada, enviada a la cárcel y multada con catorce dólares... de los de entonces. Parks era miembro activo de la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color (NAACP). «El suyo fue un tremendo acto de coraje», dijo el profesor Edward Smith, de la American University, quien tenía sólo doce años cuando Parks rehusó ceder su asiento. «Y la forma en que lo hizo, un acto de desobediencia pero de una manera serena, marcó al movimiento durante una década, un movimiento de protesta pacífica». En su autobiografía, Parks escribió que «algunas personas han dicho que no dejé el asiento porque estaba cansada. No es así. Entonces era una mujer muy joven y, por supuesto, no estaba más cansada que al término de cualquier otro día de trabajo». «De lo que sí estaba cansada era de ceder siempre», añadió. «Cuando me arrestaron, yo no tenía idea de que eso iba a causar todo un movimiento». El arresto de Parks causó un boicot de 381 días contra el sistema de transporte público organizado por un pastor baptista que entonces todavía era poco conocido, Martin Luther King, quien ganaría el premio Nobel de la Paz en el año 1964 por su labor en favor de los derechos civiles de las personas. El desafío pacífico de las leyes injustas, con riesgo personal por parte de Rosa Lee Parks, y la elección de la desobediencia civil como nueva táctica por parte de King confirieron al movimiento pro derechos civiles en Estados Unidos un fervor religioso y una superioridad moral que conmovieron al mundo. Medalla de honor En 1998 el Congreso de Estados Unidos otorgó a Parks la Medalla de Honor, que es la principal condecoración que el legislativo de Estados Unidos otorga a civiles. «El país ha perdido a una mujer valiente y una verdadera heroína estadounidense», dijo ayer el senador Edward Kennedy, del opositor Partido Demócrata. El jefe del mayoritario Partido Republicano en la Cámara de Representantes, Dennis Hastert, describió a Parks como «una mujer que cambió nuestra nación». Parks falleció el lunes, a los noventa y dos años de edad, por causas naturales. En ese momento se encontraba en su casa en Detroit, en el estado de Illinois, informó Gregory Reed, un abogado que la había representado durante los últimos quince años. El representante republicano Mario Díaz Balart dijo que «Parks será para siempre una heroína y un icono adorado del movimiento por los derechos civiles». El boicot contra el transporte público de Montgomery ocurrió un año después de que el Tribunal Supremo de Justicia de EE.UU. dictaminara que la segregación de blancos y negros en las escuelas era inconstitucional, y marcó el comienzo del movimiento por los derechos civiles. En el año 1964 ese movimiento culminó con la promulgación, por parte del presidente Lyndon Johnson, de la Ley de Derechos Civiles que prohibió la discriminación de los negros en sitios y servicios públicos.