Se confirman las predicciones realizadas por Albert Einstein sobre las sondas gravitatorias
Descubierto el origen de los estallidos estelares más misteriosos del Universo
Aunque los rayos gamma son indetectables en la Tierra se conoce su origen
La revista Nature ha publicado un estudio que recoge las investigaciones de un equipo internacional de científicos, entre los que participan astrofísicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), sobre el origen de los estallidos cortos de rayos gamma, los más misteriosos del Universo. Los últimos, fueron detectados en los meses de mayo y julio del presente año y localizados a 2.700 y 2.400 millones de años luz de la Tierra, respectivamente. A pesar de su brevedad, entre unos milisegundos y un segundo, los astrónomos han podido ver por primera vez el resplandor en rayos X asociado a uno de ellos. Según se afirma desde el CSIC, «los rayos gamma no atraviesan la atmósfera terrestre y no pueden, por tanto, detectarse desde la Tierra; en cambio sí puede detectarse el resplandor tras el estallido, que se percibe en otros rangos del espectro, como la luz visible». Las conclusiones del estudio descartan la posibilidad de que una supernova (la explosión violenta de una estrella muy masiva) esté detrás de este fenómeno, tal y como ocurre en los estallidos de rayos gamma de larga duración. De hecho, los científicos señalan que los estallidos cortos y los largos son dos fenómenos completamente distintos, aunque generen el mismo tipo de energía. El científico del CSIC, Javier Gorosabel, uno de los astrónomos que firma el trabajo, ha manifestado que «los estallidos cortos emiten en décimas de segundo la misma energía que una supernova durante semanas y parecen proceder de galaxias con poblaciones de estrellas viejas, lo que refuerza la hipótesis de que el origen de los estallidos cortos se encuentra en la colisión de dos estrellas de neutrones». El estallido corto estudiado ahora, el GRB 050709, ocurrió en el halo de una galaxia donde se encuentran las estrellas más viejas. Y entre ellas las estrellas de neutrones, compuestas de esta partícula subatómica, que concentran una masa comparable a la del Sol en un diámetro de sólo algunos kilómetros. Este tipo de estrella se asocia a veces a otra similar. Ambas giran entre sí y se atraen hasta que chocan y estallan, según explica Gorosabel. Predicciones de Einstein La física teórica, en especial las predicciones de Einstein en su Teoría General de la Relatividad, preveían que el giro de estas estrellas de neutrones perturbaría el espacio-tiempo y produciría ondas gravitatorias. Hasta ahora, estas ondas no han podido detectarse desde la Tierra. «Tras este estudio, todas las esperanzas están puestas en la nueva generación de detectores de estas ondas, que se encuentran todavía en construcción», concluye el científico. Los nuevos aparatos, más potentes que los actuales, presumiblemente dirán la última palabra sobre las afirmaciones del Nobel alemán, al permitir detectar de forma simultánea un estallido corto y su onda gravitatoria asociada. Los estallidos de rayos gamma fueron detectados casualmente en los años sesenta por satélites espías estadounidenses que rastreaban la antigua URSS en busca de pruebas nucleares. Se trata de explosiones que liberan una enorme cantidad de energía en forma de rayos gamma (la manifestación más energética del espectro) en pocos segundos o incluso en fracciones de segundo. En los últimos años se han propuesto numerosas teorías para explicar su origen pero hasta el momento no había pruebas suficientes para apoyar ninguna de ellas.