Un templo en continua construcción
Los antiguos mesopotámicos llamaban zigurat a las construcciones de la época que se alzaban en forma de torre, como la de Babel. Aunque no se conserva ninguno entero, los investigadores saben que eran edificios de adobe, de planta cuadrada o rectangular y con un número de terrazas comprendido entre tres y siete. En su parte más alta estaban situados los templos, a los que se accedía por unas escaleras monumentales. Su carácter religioso estaba marcado por ser la materialización del centro del mundo, donde tenía lugar la unión entre la Tierra y el Cielo. El más célebre de estos zigurat es la Torre de Babel, ya que en la Biblia (Génesis, 11) aparece citada como símbolo de la soberbia de los hombres y, a la vez, lugar de encuentro de distintas culturas. La Torre de Babel, según numerosos estudios, no fue edificada de una sola vez, ya que fue constantemente asediada y reconstruida, aunque la primera piedra pudo ponerse en el siglo XVIII a. C. El monarca Nabucodonosor II (siglo VI a. C.) fue quien mandó terminar la última reconstrucción de la torre. Fue finalmente destruida por Jerjes en el año 469 a. C.