Diario de León

CRÉMER CONTRA CRÉMER

Con golf y sin golf, resistid

Publicado por
VICTORIANO CRÉMER
León

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COMO SI YA NO TUVIÉRAMOS BASTANTE; como si a los leoneses específicamente hubiera que atribuirles la resistencia de los mastodontes: como si una ciudadanía condenada a soportar los múltiples y fatuos discursos sobre el estatut catalán, no bastaran y finalmente como si esta ciudad de las piedras bajo tierra y de la tierra al sol del carbón a ras de suelo, con huelgas intermitentes pero totales; como si la España carpetovetónica no tuviera bastante con el pleito de los rumanos solicitando templos católicos de tierras de la judería, viene el Ayuntamiento, cuya vida guarde Dios muchos años, y se declara partidario de avalar, de proteger y se supone que también de mantener económicamente un campo urbano de golf, o sea de ese deporte para ricos, según explican los técnicos contables, que consiste en meter una bolita a golpe de bastón en alguno o en todos los agujeros de que consta el juego a lo largo y a lo ancho de un territorio que en algunos otros tiempos, tal vez sirviera para campos de patatas. La nota informativa que subraya la consideración de urbano del campo deportivo, supone naturalmente que la ciudad y sus parcelas se ceden para el montaje de tan importante dispositivo deportivo. Constará el juego de dieciocho hoyos en vez de los nueve que fueran puestos cuando nuestro deportivo Ayuntamiento conoció el proceso del montaje, en el cual naturalmente aparece implicado un consorcio y en el compromiso se subraya la existencia de una cláusula que obliga a los concesionarios a permitir que el Ayuntamiento pueda disponer de plazos gratuitos para sus obligaciones. Y como ya se ha dispuesto el lugar concreto en el que se levantará el dispositivo, precisamente en el lugar denominado Renueva o Soto, ya no nos queda sino esperar con absoluta paciencia el resultado de esta novísima ocurrencia municipal. Que, inevitablemente nos mueve a preguntarnos preocupadamente si no será que al municipio le ha entrado la extraña fiebre de figurar en todos los programas deportivos de León y de sus alrededores y a este afán está dispuesto a dedicar sus dineros y las espléndidas voluntades de sus miembros. Y es un tanto significativa esta tendencia corporativa, no porque pensemos que no dispone de medios reales para soportar tantísima carga, cuando paralelamente el mismo municipio golfista, está dispuesto a abrir cuevas subterráneas en distintos puntos de la ciudad para guardar vehículos (léase «parkings») hasta convertir la ciudad en un proyecto de catacumbas¿ Nadie regatea el esfuerzo, la vocación y la voluntad municipal, para dotar a la ciudad a su mando de un centro singular para la práctica de todos los deportes habidos y por haber. Todos sabemos, más o menos aquello de «Mens sana, y espíritu sano y las excelencias del ejercicio para la conservación de la salud». Sí, pero sin pasarse, sin que agotemos nuestros menguados presupuestos en montajes para mantener las apariencias, mientras los mineros se echan a la calle pidiendo un plan que les saque de la agonía en que viven. Y el mismo ayuntamiento, tan creativo y generoso anuncia la subida de las contribuciones que afectan a todos, menos a los jugadores de golf. Mesura, señores de la sala, mesura, que como dice el romance: Mesura sin demasía que el excesivo valiente dejando de ser prudente, cae en ruina y tontería.

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