EE.UU. se queda solo al reclamar que el volumen de emisiones sea libre

La cumbre del clima reanudará la discusión sobre Kioto en el 2006

Europa y los ecologistas celebran el acuerdo final de mínimos porque «garantiza el futuro»

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Vítor A. Rodríguez - corresponsal | montreal
León

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Al final hubo acuerdo. Tras dos semanas de tira y afloja y una maratoniana reunión plenaria que finalizó a las seis de la madrugada, la Cumbre de Montreal se cerró con un cierto éxito. El viernes por la tarde, cuando parecía que todos los países, a excepción de los Estados Unidos, habían llegado a un acuerdo sobre la declaración final de la Conferencia de Naciones Unidas Contra el Cambio Climático, una contrapropuesta de la delegación estadounidense volvió a dejar las cosas como estaban y provocó que la reunión se extendiese hasta las seis de la mañana. En la propuesta que estaba siendo discutida cuando el presidente se vio obligado a suspender la sesión, los países en vías de desarrollo -los conocidos como países del G77 y China- aceptaban establecer límites voluntarios en sus emisiones contaminantes a cambio de que sus esfuerzos se viesen recompensados y sin que fuesen penalizados en caso de no lograr esos objetivos. Los Estados Unidos, en el punto de mira por su postura de obstrucción a los mecanismos de negociación desde la apertura de la cumbre, estimaban que los límites a las emisiones deberían ser voluntarios para todos los países y no sólo para aquellos en vías de desarrollo. Esta propuesta, para la Unión Europea y los países firmantes del Protocolo de Kioto, fue considerada como inaceptable. Tras la postura americana se esconde, según algunos observadores, el temor a que países como la India, China o Brasil puedan continuar con su rápido crecimiento económico sin verse obligados a recortar sus emisiones de CO2. El factor ruso Un segundo borrador, con ligeras modificaciones sobre el presentado por la presidencia, se vio bloqueado por Rusia, que consideraba que el texto alternativo dañaba sus intereses. Al final tras largas horas de negociación, se llegó a un acuerdo por el que Rusia aceptaba que su propuesta fuese sometida a estudio y las conclusiones presentadas para su debate en la siguiente cumbre. El acuerdo establece además el comienzo inmediato de las negociaciones para la extensión del Protocolo de Kioto más allá del 2012, con el fin de que no se produzca un vacío entre el fin de la primera fase y el comienzo de la segunda. El presidente de la Comisión, Stephane Dion, fue el primero en felicitarse por el éxito de la cumbre, de la que dijo que «permite garantizar el futuro. Hemos cumplido nuestros objetivos y salimos de Montreal mejor equipados en la lucha contra el mayor peligro del siglo XXI». Los ecologistas celebraron como un éxito el resultado de la cumbre. El WWF, una de las principales organizaciones conservacionistas mundiales, considera que Montreal ha supueso «un gran avance, ya que los gobiernos han sentado las bases para negociar futuras reducciones de emisiones más allá del 2012». «El sentido común ha prevalecido y los ministros están listos para hablar de nuevas reducciones de emisiones», destacó la directora del Programa Internacional.

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