Pepe Navarro se va
TELEVISIÓN Española ha decidido eliminar el programa de Pepe Navarro por su baja audiencia. No es una sorpresa, porque el programa era malo de solemnidad y volvía al túnel del tiempo, cuando la anterior aventura de este presentador comenzaba su camino imparable hacia la televisión basura, sólo superada por algunos de los peores programas de Sardá. Dicen los críticos que ese es ya un modelo agotado y que, poco a poco, las cadenas de televisión irán cambiando su programación. Ojalá sea así, pero una parte de la televisión se ha convertido en circo donde se practica el «y ahora... el más difícil todavía» y lo que venga puede hacer bueno a lo que se va. Pero si las audiencias han acabado con el programa de Pepe Navarro, lo que no parece lógico es que sea sólo él quien pague los platos rotos. Alguna vez he escrito que los culpables de la telebasura no eran los presentadores o directores de determinados espacios, que también, sino quienes les contrataban, programaban esos espacios y nos los imponían a todos. Ya sé que somos libres de encender y apagar el televisor y, por supuesto, de cambiar el canal, aunque la televisión invade nuestras casas y nos convierte a todos en ciudadanos pasivos a los que se les puede colocar cualquier cosa. Que las cadenas privadas lo hagan y nos tomen por «imbéciles superficiales», es nuestro problema, el de cada uno. Pero que lo haga TVE es mucho más grave. La televisión pública española tiene unas deudas que hubieran llevado a la quiebra a la más fuerte multinacional del mundo mundial. Si no hay cambios, deberá afrontar en breve el despido o la jubilación anticipada de miles de trabajadores, muchos de ellos excelentes. Está perdiendo audiencia aceleradamente y ni sus informativos son ya los más vistos ni, tampoco, han recuperado independencia. ¿Alguien se ha sorprendido porque Pepe Navarro haya hecho lo que ha hecho o fue contratado para hacer, precisamente, lo que ha hecho? Y, si es así, ¿por qué le despiden? ¿Cuánto nos ha costado la aventura de poner en marcha ese programa y cuánto va a costar su despedida? ¿Quién es el responsable de su contratación y qué responsabilidades va a asumir? Pepe Navarro no es más que un muñeco sobrevalorado del gran guiñol televisivo. Los que lo manejan se esconden en los despachos.