Diario de una aventura Desafío extremo Antártida-Monte Vinson

«Han sido días emocionantes»

Desde el campo base el escalador narra las otras dos cimas que logró junto a sus compañeros, una de ellas quizás virgen y que denominaron Canarias-Castilla y León

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Jesús Calleja
León

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Ya estoy de nuevo en el campo base del Vinson. Han sido unos días muy emocionantes. Cuando llegamos aquí el americano llamado Andy, el canario Juan Diego y yo, decidimos unirnos para juntar fuerzas y experiencia. Esto nos ha permitido que sólo nosotros estemos de vuelta en el campo base con la cumbre del Vinson y otras dos más que ahora os contaré. Del resto de las cuatro expediciones a excepción de una de tres americanos -que también hizo cumbre- nadie ha tenido éxito y están bloqueados en el último campo de altura y no pueden ni subir ni bajar por los fuertes vientos y las bajísimas temperaturas. Por radio nos comunican que bajarán cuando puedan pues la posibilidad de cima es casi nula, aunque los japoneses seguro que intentarán un ataque más. Nosotros hemos tenido mucha suerte con el día de cima, pues aunque hacía un frío espantoso no hacía demasiado viento y dispusimos de una gran visibilidad. Yo pienso que la suerte también hay que buscarla, y desde el primer momento escalamos siempre hacia arriba, sin demoras ni descansos, llegando a la cumbre sólo cuatro días después de llegar al campo base, salvando un desnivel de 3000 metros en unas durísimas condiciones climatológicas, y sufriendo las pequeñas molestias del mal de altura pues no hicimos aclimatación, y en estas latitudes, debido a las bajadas barométricas siempre presentes (son las más bajas de la tierra), la altitud real barométrica es de aproximadamente 5.500 metros. El peor momento lo pasamos llegando al campo II donde un fortísimo viento y una bajada térmica a los -48ºC hizo que pasáramos un buen susto por miedo a la congelación. También quiero reseñar que hicimos cima por la cara este, que es, sin duda, la más difícil de esta montaña, con palas de nieve y hielo de 55 grados, además de terreno mixto de roca y hielo azul donde el piolet rebotaba, como nunca antes había visto. Un hielo azul duro como el mismo granito. Al bajar al campo I vimos al fondo del valle unas montañas de gran belleza, y decidimos intentar escalarlas ya que teníamos tiempo suficiente, pues el resto de las expediciones todavía estaban intentado el Vinson. Apenas dormimos cuatro horas y nos pusimos a escalar a las tres de la madrugada, porque aquí siempre luce el sol. Cruzamos una extensa planicie de nieve como un merengue, siempre encordados porque se abrían grietas gigantes bajo nuestros pies, que si no te frena la cuerda «te comen». Después de esta interminable travesía llegamos a las rampas de 60º de esta magnífica montaña. Ascendimos por un hielo tan duro que, en ocasiones, cuesta clavar los crampones -unos pinchos que se acoplan a las botas de escalada-. Llegamos a una cima amplia de rocas, hielo y nieve, y como se había metido otra tormenta de viento, no pudimos disfrutar plenamente del panorama. No encontramos ningún rastro de otros escaladores y en el campo base nos han confirmado que probablemente seamos los primeros en hacer cima en esta hermosa montaña. Por lo tanto, mientras no se demuestre que alguien estuvo antes, la montaña se llama: «Canarias-Castilla y León». Para mí ha sido muy emocionante escalar una montaña virgen en la Antártida. Desde la cima vimos una hermosa montaña hacia el sur, y ésta, sí la identificamos: el Jaca Peak. Es la primera montaña virgen escalada por los españoles, concretamente por miembros del Greim de Jaca, hace unos años. Y allí nos dirigimos sin dudarlo, para conseguir nuestra tercera cima. En estos momentos me he acordado de quienes me apoyan para poder estar aquí, de la Junta y su turismocastillayleon.com y de la firma RMD. ESCRIBE:

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