| Análisis | Por qué es efectiva la lucha en España contra este delito |
Recursos y colaboración civil
La operación contra la pornografía infantil llevada a cabo estos días en Internet por la policía española es una más en la que las Fuerzas de Seguridad del Estado ha acabado con una red de pederastas de todo el mundo. Esto es posible porque tanto la policía como la Guardia Civil han especializado a agentes en la lucha contra esta lacra. Mientras que el Cuerpo Nacional ha creado la Brigada de Investigación Tecnológica (BIT), la benemérita ha puesto en marcha el Grupo de Delitos Telemáticos (GDT). Ambas organizaciones dedican decenas de agentes a rastrear la Red para buscar páginas web, comunidades o foros donde se maneja pornografía infantil. Y este esfuerzo está dando resultados, pues, sin ir más lejos, en enero de este año desbarataron otra red en toda España en la que fueron detenidos 33 personas. En diciembre del año pasado cayó otra con 18 arrestados, mientras que en octubre llevaron a cabo otra actuación que culminó con 629 pederastas denunciados en distintos países del mundo. Además, estos grupos inves-tigadores pusieron en marcha a finales del 2005 una nueva herramienta informática muy efectiva. Es un buscador denominado Híspalis, que identifica mediante 32 dígitos lo que podría llamarse el ADN de las imágenes pornográ-ficas en Internet, que con frecuencia se repiten en los intercambios entre pederastas y pedófilos. Un buscador efectivo Este mecanismo busca descargas P2P (de ordenador a ordenador) y basa su funcionamiento en el seguimiento de imágenes de pornografía infantil (fotos y vídeos) contenidas en una base de datos con cerca de 50.000 registros, que ha sido elaborada por la Guardia Civil durante tres años, tras clasificar más de 200.000 imágenes intervenidas, que se amplían constantemente. Este buscador está permanentemente conectado rastreando las redes de usuarios. Cuando uno de cualquier parte del mundo se descarga o maneja alguna de esta imágenes de la base de datos, queda registrado, identificado y sus datos pasan a la policía del país correspondiente. Estas investigaciones cuentan con la inestimable ayuda de las ONG de protección infantil, como Protégeles, que recibe, verifica y lleva a los investigadores unas 14.000 denuncias al año de internautas que se han encontrado con estos contenidos en la Red. Además, miles de usuarios de todo el mundo han formado una red para denunciar y colaborar en la lucha contra la plaga de la pornografía infantil.