La UE afirma que el 93% de las 40.000 muertes anuales se deben a errores humanos evitables
Europa crea un coche inteligente para frenar la sangría en las carreteras
Bruselas quiere reducir a la mitad las víctimas de accidentes antes del 2010
La UE cree que la sangría de 40.000 muertes anuales que sufren sus carreteras es insoportable, y por eso ha decidido apostar por las nuevas tecnologías aplicadas a la seguridad vial para poner fin a ese silencioso holocausto que las multas y la publicidad parecen incapaces de frenar. Mañana a mediodía, la Comisión Europea presentará en Bruselas la Iniciativa Coche Inteligente (ICI), un ambicioso proyecto destinado a fomentar el desarrollo de instrumentos de seguridad de última tecnología, pero también a abaratar sus costes, a acelerar su implantación y a concienciar a los europeos de la necesidad de utilizarlos auque su precio no sea un atractivo. El objetivo: reducir a la mitad las víctimas de accidentes antes del 2010. El programa incluye airbags exteriores para proteger a los peatones, pantallas de visión nocturna, radares, sensores y cámaras para detectar a tiempo los riesgos de colisión, sis-temas de aviso automático de accidente y de localización de víctimas por GPS, navegadores que recuerdan los límites de velocidad de una vía... Hoy por hoy todo suena a carísima ciencia ficción sólo al alcance de los afortunados que pueden permitirse un modelo de gama alta. Pero la idea de Bruselas es que esos mecanismos acaben siendo tan habituales como los airbags, los sistemas antibloqueo de frenos o los limitadores de velocidad. «No podemos pretender que los ciudadanos y los políticos inviertan en tecnologías diri-gudas a aumentar la seguridad vial si sus beneficios no están claros», asegura Viviane Re-ding, responsable de la Comi-sión Europea para la Sociedad de la Información. Su departamento ha financiado con 30 millones de euros parte del coste del programa Prevent, que ha permitido a una treintena de fabricantes e industrias auxiliares del automóvil desarrollar los sistemas de seguridad que se han convertido en el embrión de la Iniciativa Coche Inteligente. Y Bruselas ya ha calculado con ejemplos las ventajas que supondría su generalización: si apenas el 3% de los coches incorporaran sis-temas de prevención de colisiones lateralesse evitarían 4.000 accidentes al año. Si sólo seis de cada mil llevaran protección electrónica contra el abandono involuntario del carril, habría otros 1.500 siniestros menos. Si el 100% dispusieran de las tec-nologías que evitan dormirse al volante, el número de muertos en autopista se reduciría un 30%. Cada día hay en Europa más de 3.800 accidentes graves, una tragedia humana difícil de abarcar en toda su dimensión. Los técnicos de la Comisión Europea aseguran que el 93% están causadas por errores humanos evitables. 1,4 millones de accidentes Según la CE, cada año en la Unión Europea (UE) se producen 1,4 millones de accidentes de tráfico en los que mueren 40.000 personas, y cuyo coste equivale al 2% del Producto Interior Bruto (PIB) de la Unión, y alcanza unos 200.000 millones de euros. Son algunos de los datos ofrecidos en rueda de prensa por expertos de la CE para concienciar a políticos, constructores y ciudadanos en la necesidad de impulsar vehículos lo más seguros posible, con sistemas inteligentes que activen medidas de protección del conductor y ocupantes. La iniciativa se enmarca en el objetivo que se fijó la CE de cara a 2010 de reducir a la mitad el número de víctimas en carretera. En el lanzamiento de la campaña, la directora general para la Sociedad de la Información de la CE, Rosalie Zobel, destacó la conveniencia de que los nuevos coches cuenten con elementos de seguridad como el «e-Call», un sistema de llamada automática de emergencia del vehículo -al margen de que algún ocupante pueda realizarla- para alertar sobre un accidente sufrido. Este sistema emitiría una señal de emergencia, incluso si el conductor está inconsciente, con datos sobre la localización exacta del vehículo accidentado, lo que permitiría acelerar el auxilio a las víctimas y reducir las muertes entre un 5 y un 15%.