El Protocolo de Kioto cumple su primer aniversario desde su entrada en vigor

Castilla y León, tercera comunidad en emisiones de dióxido de carbono

España es el país más vulnerable de la Unión Europa a los impactos del cambio climático

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Miguel J. Tré - león
León

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Coincidiendo con el primer aniversario de la entrada en vigor del Protocolo de Kioto, la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático ha afirmado que los países industrializados están aún a tiempo de alcanzar antes del año 2012 los objetivos de reducción de emisiones, aunque para ello será necesario que adopten medidas más estrictas. Su director, Richard Kinley, mostró su optimismo asegurando que están en el camino de reducir sus niveles de gases nocivos en el periodo 2008-2012 hasta en un 3,5% por debajo de los del año 1990, considerado como referencia. Además, si pusieran en marcha medidas adicionales, esa reducción podría superar el 5%. Según este organismo, entre los años 1990 y 2003, las emisiones de dióxido de carbono de los países ricos se redujeron de 18.400 a 17.300 millones de toneladas, aunque buena parte de ese descenso se debió al hundimiento de las industrias rusas, altamente contaminantes. En el caso de los quince países de la UE, antes de que se ampliase al este, las emisiones se redujeron en un 1,7% en el mismo periodo. Hay que remontarse a 1997 cuando los 38 países más industrializados se comprometieron en la ciudad japonesa de Kioto a la iniciativa global más seria para luchar contra el cambio climático. Su objetivo era que las emisiones de CO 2 y otros cinco gases considerados como los causantes del calentamiento del planeta (metano, óxido nitroso, hidroclorofluoruro, perfluorocarbono y hexafluoruro de azufre) debían reducirse antes del año 2012 una media del 5,2% respecto a los niveles de 1990. Consecuencias para España Aunque nuestro país ha puesto en marcha diversas iniciativas para implicar a administraciones, empresas y ciudadanos en la lucha contra el cambio climático, las emisiones contaminantes han seguido creciendo. La sequía ha sido uno de los principales obstáculos ya que al reducirse las reservas de los embalses ha sido necesario aumentar el uso de fuentes más contaminantes (carbón, fuel, gas) para generar electricidad y satisfacer la demanda. Los últimos datos oficiales reflejan que el dióxido de carbono creció un 45,6% (el máximo para el año 2012 es del 15%), el metano, un 33%, el oxido nitroso, un 15,2%, los hidroclorofluoruros, un 106,5%, el hexafluoruro de azufre, un 341%, y sólo se redujeron en un 69,7% los perfluorocarbonos. Y eso que cerca de un millar de industrias contaminantes han comprado al exterior 170 millones de toneladas de CO 2 para compensar sus excesos. Según el informe sobre los Impactos en España del Cambio Climático, las características geográficas y socioeconómicas de nuestro país lo convierten en el más vulnerable de Europa. En el último siglo, la temperatura se ha incrementado en 1,5ºC, más del doble que la media global, y se asume que España perderá en una centuria hasta un 20% de sus recursos hídricos porque se prevé una disminución de la precipitación media anual y mayor frecuencia de días con temperaturas máximas extremas, principalmente en verano. Habrá una intensificación de los riesgos asociados a fenómenos climáticos extremos como inundaciones, inestabilidad de las laderas, con el consiguiente riesgo de corrimientos de tierras, olas de calor o incendios forestales. Las consecuencias también se harán sentir en los ecosistemas y en la población ya que habrá un deterioro general de la salud por las altas concentraciones de contaminantes atmosféricos, las olas de calor o enfermedades tropicales. Por último, se pueden producir efectos negativos en otros sectores (turismo, salud, agrario, forestal), habrá pérdidas de bienes e infraestructuras y una mayor presión sobre el sector seguros, en particular en el caso de desastres.

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