Nuevos leoneses con garra

La población de oso pardo crece en la Cordillera Cantábrica, donde 30 nuevos oseznos recorren sus laderas, 24 en la zona del Alto Sil y Asturias, y seis entre Palencia, León y Cantabria

Publicado por
Paco Alcántara - redacción
León

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«La población de oso pardo cantábrico está aumentando su reproducción y mantiene una evolución positiva». Ése es el gran titular cuando se contabiliza el número de hembras con oseznos y es que desde 1986, el ejercicio pasado fue el año en el que más osas con pequeños se encontraron. «A falta de los últimos datos, tenemos localizadas 15 hembras, con un total de 30 crías; algunas madres, hasta con tres», precisa Guillermo Palomero, presidente de la Fundación Oso Pardo, quien no puede más que mostrar satisfacción porque, «aunque aún no disponemos de los resultados definitivos, nunca habíamos contemplado un aumento tan considerable en la población del oso pardo en la Cordillera Cantábrica». A pesar de estos resultados, el responsable de este grupo conservacionista se muestra cauto sobre el número de ejemplares que recorren los dos grandes núcleos de población donde se concentran los únicos osos de la Península Ibérica, ya que «entre el grupo occidental y el oriental, creemos que la cifra de esta especie estará entre los 100 y los 130 ejemplares». Al respecto, afirma que posiblemente los datos que finalmente se obtengan cuando finalice el censo de primavera «estén más cerca de la última cantidad, pero preferimos ser cautos y conservadores». A pesar de las últimas muertes de osos, el más reciente por un disparo, en el término leonés de Burbia; todos los indicadores reflejan la evolución positiva de estos plantígrados que, anualmente, crecen a un ritmo de un 7,5 por ciento. Según la contabilidad de la Fundación que preside Palomero, en el núcleo occidental, que se extiende por el Alto Sil, entre León y Asturias, en una superficie de 2.800 kilómetros cuadrados, en el 2005, doce osas alumbraron 24 oseznos. Por su parte, en la zona Oriental, que se extiende por la Montaña Palentina, León y Cantabria, en un espacio más pequeño, de unos 2.100 kilómetros cuadrados, tres osas tuvieron seis crías. Con estos resultados, todo son parabienes, porque «presentan buena salud y supone una gran satisfacción el tamaño de las camadas», confirma Palomero, quien expresa una especial satisfacción por el nacimiento de tres oseznos de una misma madre en la Montaña Palentina. «Es lo más novedosos en dos décadas de trabajo de campo, donde, además, la población se sitúa entre 25 y 30 osos». La Fundación no descarta organizar visitas guiadas por el Alto Sil, como las que ya ha planteado al Gobierno de Asturias en la región vecina, para ver osos en libertad.

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