La ministra de Educación y la Iglesia se dan 10 días para zanjar las desavenencias sobre la LOE
«Hagan ustedes las leyes y déjenme a mí hacer los reglamentos». La sentencia atribuida al conde de Romanones fue parafraseada ayer por el secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española, Juan Antonio Martínez Camino, a la hora de evidenciar las posibilidades de que gozan los obispos para negociar las cuestiones esenciales sobre la asignatura de Religión y los profesores que la impartirán una vez en vigor la controvertida Ley Orgánica de Educación. Admitió el portavoz de los prelados que «ojalá pudiéramos derogar la LOE», pero habida cuenta de la imposibilidad hay que centrarse en «sacar lo mejor posible», entre otras cosas porque «no hay más remedio». Aún así, vaticinó que habrá acuerdo. Así pues, la ministra de Educación y Ciencia, Mercedes Cabrera, y los obispos se han dado un plazo de «unos diez días» para reunirse de nuevo y analizar en más profundidad algunas «discrepancias» y «dudas» sobre la aplicación de la ley.