El Arzobispado de Madrid reprocha a Gallardón que case a una pareja gay
El Arzobispado de Madrid y su titular, Antonio Rouco Varela, afearon ayer al alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón su propósito de casar hoy a una pareja de homosexuales, militante del PP uno y simpatizante el otro. Consideran que este gesto contradice el ideario conservador del alcalde -el PP fue el único partido que votó en contra de las bodas gay- y, más aún, la fe católica que éste profesa. En un comunicado, el Arzobispado recuerda a Ruiz-Gallardón que la doctrina de la Iglesia, radicalmente contraria al matrimonio entre personas del mismo sexo, «obliga» a todos los fieles católicos, «incluidos los políticos» de esta confesión. Este toque de atención al alcalde era «necesario», justifica la jerarquía católica regional, para evitar «la confusión y el escándalo, especialmente de los católicos y entre los ciudadanos de buena voluntad». Rouco subraya que, si bien la legislación permite que el matrimonio «deje de ser considerado jurídicamente como la unión del hombre y la mujer», el ideario católico y «el bien común» dictan lo contrario, que cualquier reconocimiento de las «llamadas uniones homosexuales contribuye a ofuscar valores fundamentales que no sólo pertenecen a los creyentes, sino al patrimonio común de la Humanidad». Gallardón se estrena hoy como oficiante de bodas homosexuales. Los contrayentes son Javier Gómez, correligionario del PP y militante de la causa gay, y su novio, Manuel Ródenas, responsable del programa de asesoría de Gays, Lesbianas y Transexuales de la Comunidad de Madrid. El primer edil madrileño ya había declarado hace tiempo su propósito de casar a la pareja, y este jueves reiteró su intención. En cumplimiento -dijo- de la normativa vigente. «No genera ningún tipo de reproche por parte de nadie porque lo único que hace es aplicar la ley», afirmó. No contaba con la Iglesia Católica. Delegar sus funciones La legislación obliga a todos los alcaldes a garantizar la celebración de bodas homosexuales en su consistorio, pero no tienen que casar personalmente, pueden delegar en uno o varios concejales designados como oficiantes. Siempre que este requisito se cumpla, otros ediles con problemas de conciencia, caso de Ana Botella (PP) en Madrid, pueden negarse a celebrar. Trinidad Jiménez, líder de la oposición socialista es, a día de hoy, la favorita de los gays y lesbianas madrileños que desean legalizar su unión, y cuenta en su haber con los enlaces de su compañero de partido, Pedro Zerolo, del presentador Jesús Vázquez, y de las activistas del movimiento homosexual Beatriz Gimeno y Boti Rodrigo, entre otras. El tirón de orejas del Arzobispado madrileño a Ruiz Gallardón no ha sentado bien en su entorno. Compañeros de actividad política se extrañaban ayer del reproche cuando, recordaban, ha habido muchos otros alcaldes del PP que han celebrado bodas homosexuales sin que la Iglesia se haya pronunciado.