Una oenegé española ofrece viajes a países en desarrollo para practicar el turismo solidario
Honduras, Nicaragua, Ecuador, Cuba o República Dominicana son algunos de los destinos que eligen los voluntarios de Solidaridad Internacional para hacer turismo. Pero no la típica oferta de sol y playa, sino la de ponerse el mono de trabajo para ayudar y conocer la realidad diaria de estos países, con bolsas de necesidad y pobreza importantes. Éste es el octavo año que la organización no gubernamental lleva a cabo esta iniciativa, que, según la coordinadora del departamento de comunicación, María Sande, «no se trata del típico pack de la pulserita donde te dan todo lo que pides mientras te relajas en una hamaca». Según Sande, a los voluntarios se le asignan diferentes funciones cuando llegan al país de destino. Algunos colaboran en actividades relacionadas con la rehabilitación de edificios, otros en labores sanitarias y saneamiento ambiental, y unos terceros dan apoyo pedagógico en guarderías infantiles u otros proyectos. Este año son 120 las personas que viajan hacia países necesitados de ayuda. Les esperan diez destinos. Antes de partir, los voluntarios realizan un curso de formación en el que les explican cómo motivar a la gente o cómo convencerles, por ejemplo, de la importancia que tiene la vacunación.