Muere de cáncer de pulmón Allen Carr, el gurú que vendió millones de libros para dejar de fumar

Carr dedicó su vida a liberar a los adictos al tabaco, y se hizo millonario
Allen Carr tiene uno de los libros de autoayuda más leídos del mundo: Es fácil dejar de fumar, si sabes cómo . Atrapado durante treinta años por la nicotina, Carr se convirtió ayer en una víctima más del cáncer del pulmón, una enfermedad que le fue detectada el julio pasado en estado terminal. En ese momento, Carr tuvo dos ideas: por una parte, que si no hubiese dejado el tabaco a los cincuenta años nunca habría cumplido los 72 que tenía ahora -«hubiera muerto hace veinte años», decía-; por otra, veía su tumor como el precio a pagar por haber liberado a más de 25 millones de personas. Residente en Málaga, Carr falleció en su cama, rodeado de su mujer e hijas, después de haber convertido a la vida sin humo a millones de personas, tener ingresos millonarios con su libro (sólo en España lleva 50 ediciones) y presidir setenta clínicas en treinta países. Hay quien dice que las hasta cinco cajetillas diarias que durante años se fumaba Carr, sumadas al mucho humo que como fumador pasivo soportó en las sesiones de grupo durante sus años de cruzada antinicotina le han causado la dolencia que acabó con él. Carr, optimista empedernido, siguió repitiendo hasta el final: «Desde que dejé de fumar, hace más de 23 años, he sido el hombre más feliz del mundo». Y en esencia ésa era su teoría: la nicotina crea adicción y hay que asumirlo, no es un placer sino una droga y dejarlo sólo tiene ventajas, además de no precisar de fuerza de voluntad ni pasarlo mal por un síndrome de abstinencia que es, sobre todo, psicloógico. Un asunto interesante que transmitía en sus libros y charlas es que uno nunca debe envidiar a sus amigos fumadores, sino que son ellos los que realmente envidían a quien ha podido vencer al hábito. Como todo gurú que se precie, han sido muchos los famosos que han dejado el tabaco de la mano de Carr. Desde los actores como Julie Christie o Sean Bean a las cantantes Madonna o Britney Spears, pasando por el futbolista Gianluca Vialli. Otras celebridades que sabían de su eficacia son Richard Branson, presidente de Virgin, quien aseguraba: «Su método es absolutamente único, termina con la dependencia al cigarrillo». Y el actor británico Anthony Hopkins reconoció: «Algunos amigos que habían dejado de fumar con su método me sugirieron que lo intentara. Fue una revelación ver cómo instantáneamente terminaba mi adicción». Carr sostenía que su sistema funcionaba en el 80 o 90% de los casos, pero aunque fuesen menos, Judith Mackay, consultor OMS, apoyaba el método sin reservas.