El reciclaje sólo alcanza un 10% y la mayor parte son almacenados o enviados al vertedero
Cada año se generan en España más de 35 millones de neumáticos usados
Se estudia el asfaltado de las carreteras con una mezcla de betún y polvo de caucho
La alta dependencia del sector del automóvil ha disparado en España la cifra de neumáticos usados, de forma que cada año se generan unos 35 millones, lo que representa cerca de 300.000 toneladas, es decir, más de 6 kilogramos por habitante. De esa cantidad, apenas se recicla el 10% y porcentajes similares son incinerados (valorización) en cementeras autorizadas y enviados a otros países. Del resto, se desconoce su destino final y, aunque existen vertederos exclusivos para su almacenamiento (en los que ya se apilan más de 5 millones de toneladas), buena parte es depositado en basureros incontrolados. Con el fin de paliar este grave problema medioambiente, que no para de crecer, se proyectan construir tramos de carretera en los que estudiar cómo se comporta la mezcla de asfalto y polvo de caucho obtenido de los neumáticos fuera de uso. Según se afirma en la revista «Tráfico y Seguridad Vial», aunque ya se ha constatado la viabilidad técnica a través de tramos experimentales, la postura de la Administración es conservadora y consideran necesario estudiar el comportamiento de este tipo de pavimento en función del clima y del tráfico que soporten. Según se recoge en la publicación, los asfaltos modificados comenzaron a utilizarse en EEUU hace más de seis décadas. Con el paso del tiempo las mezclas se fueron mejorando y en la década de 1960 se desarrolló en Suecia una mezcla asfáltica con caucho resistente a las ruedas con clavos y cadenas, que después se exportó a carreteras de Alaska y otros estados norteamericanos. En la actualidad, las nuevas tecnologías permiten separar el caucho, las fibras y los componentes metálicos. La técnica más extendida es el triturado, que puede ser mecánico (al que sigue la separación de textiles y metales) y criogénico, del que se obtiene un producto más puro y limpio de impurezas. Este método es más costoso y consiste en aplicar nitrógeno líquido a los neumáticos previamente triturados, de forma que pierden su elasticidad, se vuelven frágiles y quebradizos. A continuación, son sometidos a una nueva trituración, obteniéndose resultados óptimos, de hasta 0,1 milímetro para, posteriormente, retirar los textiles y metales. Una vez separados los restos aprovechables en la industria, el polvo de caucho es añadido al betún y a los áridos (arena, piedras) obteniéndose un asfalto de mayor calidad y resistencia que el convencional. Además, y según los expertos, hace menos ruido y es más resistente a las fisuras. El objetivo del Plan Nacional de Neumáticos Fuera de Uso es reciclar en dos o tres años la totalidad de los neumáticos almacenados y dedicar el 70% del polvo de caucho para asfaltar carreteras. Muchas ventajas Como el caucho es muy absorbente es necesario utilizar más betún, lo que encarece la tonelada de asfalto en unos cinco euros. No obstante, estas mezclas son muy flexibles y alargan en cinco años la vida de las carreteras. Además de utilizarse en carreteras, la mezcla de caucho y betún también se está empleando en asfaltar las calzadas de las calles, en especial aquellas que tienen que soportar tráfico pesado. Durante el pasado verano se asfaltaron en Madrid más de 18.000 metros cuadrados de calles, en las que se ha comprobado que se reduce el ruido y se evacua y filtra antes el agua. Además de su utilización en el asfaltado de carreteras, una vez separados los restos aprovechables en la industria (caucho, fibras partes metálicas), los materiales que se obtienen pueden ser usados como aditivos de mezclas en pistas deportivas, pantallas acústicas, losetas de goma, aislantes de vehículos, moquetas de interiores, cubrición de tejados o suelas de zapato.