A CADA DÍA SU AFÁN
Incurables, pero hermanos
EN poco tiempo he vivido el asalto del cáncer a varias personas queridas. Unas han sobrevivido, y otras se nos han adelantado un poco en llegar a la meta, como decía mi mejor amigo poco antes de morir. La prensa nos ha transmitido la reflexión del olímpico Francisco Fernández Ochoa. Cuando le diagnosticaron el cáncer, se preguntó: «Por qué a mí?» Pero muy pronto se respondía a sí mismo preguntando: «¿Y por qué no a mí?» La enfermedad revela nuestra verdad. Es cierto que tratamos de ignorarla, pero basta esperar lo suficiente. Todos nos creemos autosuficientes pero, tarde o temprano, habremos de depender de los demás para todo. Los enfermos son nuestro espejo. Ante ellos debería resonar con fuerza la antigua regla de oro de todas las éticas que en el mundo han sido: «No hagas a los demás lo que no quieras que hagan contigo». «Haced a los demás lo que queráis que hagan con vosotros». Estos principios de humanidad, deberían ser especialmente recordados cuando nos encontramos ante enfermos incurables. Es ante ellos donde se revela el verdadero rostro de nuestra humanidad o nuestra inhumanidad. En estos momentos, en muchos países se dedican sumas ingentes de dinero a investigaciones y experimentos difícilmente justificables desde el punto de vista ético. Y, al mismo tiempo, se restringen los gastos públicos cuando se trata de atender a los enfermos declarados incurables. No es extraño que una mentalidad pragmatista se sienta seducida por la eutanasia. Eliminar a estos enfermos, con la excusa de la compasión, puede suponer un gran ahorro. El día 11 de febrero la Iglesia celebra la Jornada Mundial del Enfermo. En su mensaje para este año 2007, el Papa recuerda especialmente a los enfermos incurables, muchos de los cuales están afectados de enfermedades terminales. Afirma el Papa que «la Iglesia desea apoyar a los enfermos incurables y en fase terminal reclamando políticas sociales justas que ayuden a eliminar las causas de muchas enfermedades e instando a prestar una mejor asistencia a los moribundos y a los que no pueden recibir atención médica. Es necesario promover políticas que creen condiciones que permitan a las personas sobrellevar incluso las enfermedades incurables y afrontar la muerte de una manera digna. Al respecto, conviene destacar una vez más la necesidad de aumentar el número de los centros de cuidados paliativos que proporcionen una atención integral, ofreciendo a los enfermos la asistencia humana y el acompañamiento espiritual que necesitan. Se trata de un derecho que pertenece a todo ser humano y que todos debemos comprometernos a defender». Siguiendo la línea de su predecesor, Benedicto XVI nos anima a todos a seguir el ejemplo del buen samaritano. A estar «al lado de los que sufren y de los moribundos, tratando de preservar su dignidad en esos momentos tan significativos de la existencia humana». Serán incurables, pero son nuestros hermanos. Atenderlos hasta el final es un deber cristiano, pero es también una responsabilidad humana ineludible. Día 10, sábado: Reunión del Consejo diocesano de Pastoral (Astorga, 16 h.) Día 11, domingo: Jornada Mundial del Enfermo Colecta de la Campaña contra el Hambre (Manos Unidas, Astorga y León) Primera piedra del templo de San Juan de Regla (León, 14 h.) Comienzan Ejercicios Espirituales para sacerdotes (Casa Ejercicios, Astorga) Día 12, lunes: Sesión de Formación Permanente del Cler o (Seminario, León, 11 h.) Comienza Cursillo prematrimonial en Ponferrada (Astorga) Comienzan Conferencias sobre el IV Centenario del Seminario «San Froilán» (siguen hasta el 16; Salón de Actos del Seminario, León, 20 h.) Día 14, miércoles: Santos Cirilo y Metodio, copatronos de Europa Día 15, jueves: Escuela de Catequistas (Seminario, León, 20 h.) Cursillo de Animadores de «Vida Ascendente» (sigue el 16; Parroquia de El Salvador, León, 17 h.) Día 16, viernes: Sesión preparatoria para el Ciclo de Cuaresma-Pascua (Seminario, León, 17 h.)