Esta técnica médica peligra por una directiva sobre la exposición a campos electromagnéticos
Los radiólogos quieren excluir las resonancias de la seguridad laboral
Los expertos cifran en 400.000 las pruebas afectadas, pero pueden llegar a los ocho millones Rayos

Los sanitarios que se encargan de las resonancias se sitúan en una habitación independiente
Una directiva de la Unión Europea para proteger a los trabajadores que desarrollan su labor cerca de campos electromagnéticos pone en peligro el uso de las resonancias magnéticas en los centros sanitarios, según han denunciado los radiólogos europeos reunidos en Viena en un congreso médico. Para ellos, esta directiva impedirá más de 400.000 pruebas al año en Eu-ropa e, incluso, hace peligrar la totalidad de los exámenes, unos ocho millones anuales. La normativa, que entrará en vigor en abril del próximo año, supone incrementar las condi-ciones de seguridad -en cuanto a distancia y a protección- para quienes trabajan cerca de focos electromagnéticos, pero al ser una ley general no tiene en cuenta las especificidades de la medicina y, tal y como explican los propios radiólogos, se comenzó a realizar hace diez años, cuando esta aplicación estaba más limitada. Demasiadas limitaciones La cita austríaca reúne hasta hoy a 16.000 especialistas de 90 países, que crearon la Alianza Europea pro la Resonancia Magnética y emitieron un comunicado al respecto. Ex-plican que la norma tiene una serie de consecuencias muy negativas para los pacientes: limitará el uso general de las resonancias; hará tan difícil a los sanitarios la atención de los pacientes especiales (niños, ancianos y todos aquellos que necesitan sedación para someterse a la prueba) que éstos se derivarán a tecnologías más invasivas, como los rayos X o el TAC; impedirá el uso de las resonancias en intervenciones y procedimientos quirúrgicos; y restringirá la investigación en este campo, con lo que esto supone para el futuro. Los especialistas se movilizan para que los ministros de Sanidad de la UE y la Comisión en sí paralice la aplicación de esta norma, al menos hasta que en octubre un grupo de expertos que está estudiando las consecuencias de la norma en la sanidad presente sus conclusiones. Gabriel Krestin, holandés responsable del comité investigador de la Sociedad Europea de Radiología, explicó a Efe que «en 25 años de aplicación de esta tecnología, nunca se han dado indicios de que sea per-judicial, y mientras tanto 500 millones de pacientes han sido sometidos a este método» en el mundo. De hecho, EE. UU. y Japón la seguirán usando.