Las embarcaciones de recreo deberán situarse a más de 60 metros de los cetáceos
Habrá mayor protección en las aguas españolas para los mamíferos marinos
Cada año aparecen varados en las costas gallegas y mediterráneas más de 500 ejemplares
Cada año aparecen varados en las costas españolas más de 500 ejemplares de cetáceos, 200 de los cuales se producen en el litoral gallego y, el resto, en Canarias, el Estrecho y el área mediterránea. Aunque estos accidentes suelen estar relacionados con el número de ejemplares que viajan juntos, las corrientes marinas, la contaminación de las aguas y los efectos del calentamiento global, las embarcaciones de recreo y las maniobras navales son causantes de gran parte de los varamientos. Con el fin de salvaguardar el hábitat natural de los cetáceos, un Real Decreto fijará las pautas de comportamiento que deben seguir las embarcaciones dedicadas a su observación en el medio natural. Se creará la figura del «espacio móvil de protección de cetáceos», aquel cuyo perímetro está definido por el contorno de un cilindro imaginario que abarque los espacios marino y aéreo en un radio de 500 metros, comprendidos a partir de un cetáceo o grupo de cetáceos, en el que deberá evitarse la realización de cualquier actividad que les pueda causar muerte, daño, molestia o inquietud. En dicho espacio se distinguen cinco zonas: la de Exclusión, que tendrá un radio mínimo de 60 metros medido en la superficie del agua a partir del cetáceo; la de Permanencia Restringida, que comprende la superficie entre el límite de la zona de exclusión y el de la de aproximación; la de Aproximación, que comprende la superficie entre los 300 metros del límite de la zona de permanencia restringida y los 500 metros del contorno exterior; la zona Aérea, que abarca la zona de espacio aéreo dentro de los 500 metros de radio del cilindro imaginario en vertical y en horizontal, a partir del cetáceo y, por último, la Submarina, que comprende la zona de espacio submarino dentro de los 500 metros de radio del cilindro imaginario en horizontal y los 60 metros en profundidad a partir del cetáceo o grupo de cetáceos. Dentro de esos 500 metros, las embarcaciones deberán moverse a velocidad constante, apagar el sónar y la sonda, no podrán dar marcha atrás, salvo por una emergencia o evitar una colisión, ni tampoco navegar en círculo en torno a los cetáceos. Estará prohibido, además, tirar alimentos, bebidas o basuras, impedirles el movimiento libre, separarles o dispersarles, interponerse entre un adulto y su cría, producir ruidos o sonidos estridentes, bañarse y bucear. Las sanciones para quien incumpla las normas oscilarán entre 60 y 300.000 euros. Amenazas En las costas españolas existen 27 especies de cetáceos, más de la mitad de las cuales están amenazadas, especialmente en el Mediterráneo, debido a que en esta zona tanto la presión humana como la contaminación y la pesca son mayores (redes de deriva, de arrastre y de cerco). Además, la sobreexplotación pesquera reduce su alimento haciéndoles más susceptibles de contraer enfermedades o de recuperarse de ellas. Por otro lado, las embarcaciones de recreo que se desplazan a las zonas estables donde se refugian para observarlos de cerca provocan alteraciones y hasta agresiones involuntarias con las hélices. Se trata de una actividad turística, científica, económica y recreativa de excepcional importancia que desempeña una importante labor de investigación, educación ambiental y conservación, que debe tener en cuenta los principios de protección ambiental y el uso sostenible de los recursos naturales